Lago Garda

Italia Norte • 6 de septiembre de 2008

Por la mañana fuimos hasta Desenzano, después de un desayuno en la sorprendentemente agradable terraza del hotel. Desenzano, a diferencia de los pueblos del lago di Como, es un pueblo grande. Tiene turistas y calles comerciales, no simplemente casas. Desenzano está cerca de la montaña, y como está en cuesta, en lo alto tiene un castillo que está muy bien conservado. Caminamos hasta arriba para poder tener buenas vistas sobre el lago: el lago es bonito, el pueblo está bien, pero nada realmente espectacular.

Desenzano

Después de dar el pase, hicimos de turistas y fuimos a la playa. Comimos lo que nos quedaba de ayer. Ya comidos y bañados, emprendimos ruta hacia Torri del Benaco, unos 45 minutos de viaje. Allí nos encontramos con un pueblo agradable, pero no sabíamos qué hacer, así que fuimos a la oficina de turismo a preguntar. Como entendemos mejor el inglés que el italiano, le pedimos a la de la oficina de turismo que nos hablara en inglés y la verdad es que fue muy amable y nos dio cosas que hacer, pero nos costó aguantarnos la risa con su acento y lentitud al hablar. “You can take a promenade, but it takes two hours” (dígase despacio y con mucho acento italiano).

Los patos surferos
Torri del Benaco

No estaba muy animado el pueblo, aunque sí que había gente, hasta vimos una boda en la que el novio iba con kilt.

Boda escocesa

Por la noche volvimos a ir a Sirmione. Otra vez, muy animado el pueblo. Mañana Verona, la ciudad de Romeo y Julieta.