Verona

Italia Norte • 8 de septiembre de 2008

Lamentablemente todo lo que hemos visto hoy en Verona ha quedado eclipsado por lo que ha pasado justo al final del día, pero ya llegaremos.

Llegamos a Verona por la mañana y aparcamos el coche en la Via del Pontiere. Desde allí emprendimos ruta a pie por Verona. Verona es una ciudad importante, grande, monumental. Tiene un anfiteatro un poco más pequeño que el Coliseo de Roma, pero mucho mejor conservado, hasta el punto de que todavía se usa para hacer representaciones. Tiene la casa de Julieta (Giuletta), donde se supone que Romeo Montesco iba a hablarle al balcón. También tiene un castillo - palacio y muchas iglesias.

A lo largo del día vimos todo eso:

Anfiteatro
Anfiteatro
Castelvecchio
San Zeno

Pero todo eso ha sido ampliamente superado por el final. Cuando volvimos a por el coche para volver al hotel, fuimos a por el coche y no estaba, simplemente no estaba. Nos pusimos muy nerviosos, lo primero que hicimos fue comprobar que estaba bien aparcado y buscarlo calle arriba y calle abajo. Seguía sin estar y no parecía que lo hubiéramos dejado mal aparcado. Así que buscamos en la guía donde había una comisaría y fuimos.

Las comisarías no están en los sitios turísticos de las ciudades, así que el camino hacia allí no fue nada agradable. Pasamos miedo. Pero llegamos a la comisaría y dimos con un policía encantador. Lo primero que hizo fue preguntar por nuestro coche y nos informó de que lo que había pasado es que un coche se había pegado contra el nuestro con tal fuerza que lo había sacado de su plaza de aparcamiento, dejándolo en medio de la calle y se lo habían llevado porque estaba bloqueando el tráfico. ¿Cómo te quedas?

Averiguado eso, empezó su amabilidad: llamó a Europcar, les contó que no era culpa nuestra, nos consiguió otro coche y nos llamó a un taxi que nos llevó primero al depósito y luego al aeropuerto a por el coche nuevo y nos escribió notas con lo que le teníamos que decir a cada uno. Y encima no dijo su nombre. En el depósito vimos como estaba el coche: destrozado. Nos costó sacar las cosas que había dentro porque no todas las puertas abrían.

Al final todo ha salido bien: tenemos nuestras cosas y un coche igual que el que teníamos, aunque este es gasolina en vez de diesel.

Mañana cambiamos de hotel, vamos a Treviso donde estaremos un par de noches. A ver si tenemos un día menos accidentado.