Wrocław, Jasna Góra y Cracovia

Centroeuropa • 4 de agosto de 2011

Hoy madrugamos y desayunamos en el hotel de Dresden (por lo que tengo entendido, un lujo del que no vamos a disfrutar muchos más días). Desayunamos fuerte y además nos apropiamos de tres bollitos de pan y un par de huevos duros.

Sin más dilación pusimos rumbo a Wroclaw (vrotsuaf se dice más o menos) y hasta salir de Alemania (cosa que nos llevó bastante tiempo) tuvimos muy mal tiempo y buenas carreteras. Al entrar en Polonia justo al revés, buen tiempo pero unas carreteras masajeantes estupendas. Al final el traqueteo no era para tanto, pero la verdad es que al principio nos asustó un poco.

Llegamos a Wroclaw sobre las 12 y aprovechamos para hacer la compra en el centro comercial donde aparcamos el coche. Cosa curiosa, o no tanto, el cajero se las apañó de sobra para preguntarnos que qué tal por Polonia y esas cosas de cortesía (a ver qué cajera del Carrefour habla inglés en España)

Al principio andábamos algo perdidos porque no sabíamos donde habíamos aparcado y la ciudad no nos dio mucho más. Había un par de islitas monas y una catedral bastante agradable, pero no estábamos seguros de que el viaje de 4 horas hubiese sido justificado por aquello. Comimos en un parque unos bocatas y de vuelta al coche, ya orientados, pasamos por la plaza del mercado. Eso ya era otra cosa. Ratusz y Rynek es una plaza con unos edificios plantados en medio, Claudio dice que es así en toda Polonia. Nos gustó mucho, los edificios de colores, el espacio, el ambientillo (Claudio se alegró al ver las hordas de turistas) y el kantor (lugar donde se cambia dinero, muy muy necesario para pagar el parking que no aceptaba tarjetas). Se merecía los tres caminantes sin duda.

En el rynek de Breslavia

Después de Wroclaw nos fuimos a Czestochowa, donde está Jasna Góra. Es el Lourdes polaco, recibe 1,5 millones de peregrinos todos los años (1 millón de ellos se concentran el 15 de agosto). Para llegar, conduje yo la mayor parte del tiempo… salvo un par de problemas con lo de arrancar, eso de no poder tener pisado el embrague lo que te apetezca se me hace muy raro, fue todo bastante bien; al menos llegamos sin un rasguño al lugar.

A Claudio le asustó la religiosidad polaca. Es impresionante el ambiente del lugar, no había foto que sacase aquello, pero todos los presentes estaban realmente peregrinando y como mucho habría un par de turistas sueltos por ahí. Estaban preparados para recibir a italianos, españoles… se notaba que era turismo religioso, las misas eran esos idiomas y la monjita que estaba en la oficina de turismo los dominaba bien. Vimos a un grupo de venezolanos que habían ido exclusivamente como peregrinos. Vimos la capilla donde tienen el cuadro de la virgen negra (en teoría pintado por San Juan Bautista) y llamaba la atención que era bastante pobre, aunque estaba muy bonita, con un montón de rosarios colgados de las paredes como ofrenda. Para llegar a ella tuvimos que pasar unos 5 metros de rodillas y acabamos con ellas destrozadas, así que ni de risa ofreceremos nada a Covadonga (o si vamos, no vamos de rodillas)

Virgen Negra

Claudio cogió el coche hasta Cracovia. El hotel(Pokoje Goscine) está muy bien, muy céntrico y la chica es muy maja y nos ha indicado un montón de sitios para comer y comprar. Cenamos en un restaurante bueno, así que pagamos unos 9 euros por cabeza. ¡Qué guay es esto de ser rico!

Cenando en Cracovia

Mañana cuento más, seguro que bueno, Cracovia nos ha dado muy buena impresión.