Más Budapest

Centroeuropa • 11 de agosto de 2011

Hoy nos levantamos pronto porque teníamos planes para cada minuto: bajar a desayunar, ir al coche  a por la mochila, imprimir la reserva del Parlamento, conseguir un papelito con el texto “hola, necesito 4 fotos de carnet ¿podría enviármelas a esta dirección de correo electrónico?” en húngaro… y prueba conseguida (lo de la foto era porque acababa de recibir un email de Bélgica en la que la coordinadora erasmus me pedía una foto de carnet para esa semana). La chica de recepción fue muy amable y nos ayudó con todo.

Salimos del hotel y fuimos a la tienda de fotos, pero estaba cerrada, casi mejor porque llegábamos algo justos para la visita del Parlamento. Había cola, pero nos la pudimos saltar porque teníamos reserva. Mientras Claudio pasaba la zona vigilada por los policías a sacar las entradas de los dos, yo me quedé fuera viendo un pequeño show que luego descubrimos que era el ensayo del paseo de las banderas y el saludo al Primer Ministro húngaro, que iba  a dar un discurso en el Parlamento en septiembre. La visita guiada estuvo bien, yo me la esperaba tal y como fue porque me había leído las guías, pero a Claudio le decepcionó porque se esperaba que nos enseñasen más.

Corona

El Parlamento es el tercero más grande del mundo, después del de Bucarest y el de Brasilia o Buenos Aires, los guías no se ponen de acuerdo. Fue hecho copiando el inglés, pero un metro más largo, para ser el mayor del mundo. Como estos son muy simbólicos, hay 96 escaleras en la escalinata principal, 96m mide la cúpula… para conmemorar que en el año 896 los magyares se instalaron en Hungría y, además, el parlamento fue inaugurado en 1896 a pesar de que su construcción no terminó hasta 1904. Todos los materiales son húngaros, menos 8 columnas de granito regalo del rey sueco. Aunque Budapest fue muy bombardeada durante la segunda guerra mundial, las vidrieras se conservan gracias a que fueron guardadas en los sótanos hasta el final de la guerra. No vimos mucho, la cámara de los aristócratas (que ahora sólo se usa en congresos de la OTAN, de la UE o de quien quiera alquilar la sala por 4000 € la hora) y las joyas de la corona. Nos enseñaron la corona, orbe, báculo y corona del rey Stephen (el rey más querido por los húngaros), la corona fue utilizada para coronar a todos y cada uno de los reyes húngaros. Después vimos la cámara de los aristócratas, que se puede alquilar por 4000€ la hora, creo.

Parlamento de Budapest

Después del Parlamento fuimos andando hasta los baños de Kiary. Son unos baños turcos, recientemente reformados. Es difícil explicar la mezcla de cutre y auténtico que tiene el lugar. No son los típicos baños de anuncio que uno ve en la propaganda de los Geller (aunque por lo que estudié ayer en tripadvisor, están bastante viejos), sino que son los baños turcos auténticos, con su olor a azufre (te acabas acostumbrando al olor a huevo podrido) y sus rocas con su color azulado por los minerales. El sitio ya es raro desde el principio, nadie te ayuda con nada, todo está en húngaro… según llegas no encuentras dónde cambiarte y tienes que meterte por los pasillos para deducir tú mismo que hay algunas cabinas con llaves que puedes utilizar como vestuario y taquilla y luego para encontrar la piscina otro lío de pasillos. Claudio batió el récord del baño turco y yo conseguí hacerme con el chorro de la piscina grande, que tiene encima una cúpula con agujeritos por los que entra el sol. No creo que vaya a repetir experiencia, al menos en este baño… y aún así la recomendaría; como acabo de decir, es difícil de explicar.

Aunque habíamos llevado toallas, había duchas en el sitio y nos habíamos secado al sol en el patio de los baños, decidimos volver al hotel a dejar las cosas y reducharnos (yo no me quitaba el olor a azufre de encima). De la que volvíamos, paramos a comer en un restaurante judío, donde comimos muy muy bien. El sitio era de mayor calidad, con la comida y precios acorde con el local (tampoco fue para tanto, comimos por 15 euros cada uno).

Prácticamente al llegar al hotel tuvimos que volver a marcharnos, porque el tour judío empezaba a las 3:30 y yo quería ir a hacerme la foto de carnet. Fue toda una experiencia, porque tal y como había anticipado, la señora no hablaba inglés y menos mal que llevaba ya le papel en húngaro con lo que quería. No fue algo raro lo que le pedí, porque ya tenían un precio prefijado y no pareció extrañada. Después la chica que me hizo las fotos, hablaba inglés y yo me lo pasé pipa con sus instrucciones: cuerpo más adelante, gira la cabeza, un poco más, un poco menos, sonrisa completa, sonrisa a medias, sigue así, más, un poco menos… al final escogió ella la foto final y yo estoy contenta con el resultado.

Como salimos algo tarde del estudio, fuimos en metro al tour. Estaban de guías Sultan y un chico que no sé cómo se llamaba, pero que tenía unas pintas hippies totales (¡ver fotos!). Nos contaron cómo  los judíos se habían establecido inicialmente en Buda y que en Pest no los querían ni a tiros. Lo de marginarlos no fue invento nazi (cosa que ya sabíamos viendo cómo los habíamos tratado en España) y durante siglos se buscaron cosas como obligarlos a llevar ropa con marcas rojas, poner mercado el sábado… hasta los echaron de la ciudad en un momento, pero acabaron pidiéndoles que volvieran cuando se quedaron sin dinero.

Hungría se había aliado con Alemania para recuperar sus antiguos territorios, pero en 1944 decidieron retirarse de la guerra y entonces Hitler decidió ocupar el país. Desde marzo a octubre mataron 600000 judíos, la segunda cifra más alta tras Polonia, pero la mayor velocidad por decirlo de alguna manera. Los húngaros previamente habían matado a unos 16000-18000, en su mayoría exiliados polacos y austriacos que enviaban a Ucrania (de aquella ocupada por Hungría) porque no tenían los papeles adecuados.

Hoy en día los judíos en Hungría constituyen el 1% de la población y el 90% se concentran en Budapest, así que son un grupo importante.

En el tour vimos:

  • El lugar donde los judíos  crearon su propio mercado diario para combatir la exclusión de poner el mercado los sábados.

  • Los límites de la ciudad de Pest y el inicio del asentamiento judío, que luego se convertiría en el gueto.

  • La sinagoga tabaco. Es la sinagoga más grande de Europa, la segunda más grande del mundo siguiendo a la de Nueva York. Pertenece a los judíos neo-liberales. Como dato peculiar, hay que fijarse que la sinagoga fue construida con aspecto de basílica cristiana. Se construyó en 4 años,  50 menos que la basílica de St Stephen, que tiene un órgano (en las sinagogas no hay instrumentos musicales para conmemorar la destrucción de la sinagoga de Jerusalén). Pero no sólo eso, tiene una de las mayores colecciones de Torás, 25 y hay un cementerio justo al lado (esto sólo ocurre en 4 sinagogas del mundo, en este caso se corresponde con la fosa común del gueto judío de Budapest, con más de 1200 cadáveres todavía sin identificar)

La sinagoga consiguió sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial gracias a un alto cargo de la SS, que estableció allí su base porque el edificio era grande y era útil para poner una antena de radio.

Al lado de la sinagoga se construyó otra, la de los héroes, para conmemorar a los judíos muertos en la WWI y detrás hay un parque en honor del suizo Wallenberg y otros diplomáticos que ayudaron a las familias judías (fundamentalmente suizos, italianos, portugueses y españoles). Alrededor de la placa de Wallenberg hay un montón de piedras, como si fuese su tumba; esta tradición judía no se sabe muy bien de donde viene, pero hay 4 teorías (las piedras se usaban para tapar los cadáveres en el desierto, las flores mueren pero las piedras se quedan siempre, son una muestra de todos los que han asistido al funeral, sirven para hacer que los mensajes que se dejan al fallecido no se vuelen)

El monumento más bonito es el árbol de la vida, un sauce llorón en el que cada hoja está grabado el nombre de un judío muerto en la época (cada año se añaden nombres nuevos)

El árbol de la vida
  • De allí nos llevaron a Szimpla, un ruin bar (cuento más luego)

  • Luego fuimos a otra sinagoga, la de los ortodoxos. Mucho más seria y en una zona con un montón de tiendas kosher (Claudio se compró un helado en la única tienda de dulces kosher más al este de Suiza. Otras tiendas importantes en la zona eran las de las pelucas, muy necesarias para las mujeres ortodoxas, que se afeitan la cabeza para casarse y luego se quedan ya así.

Nos contaron algunos trucos que tienen los judíos para saltarse lo de los 1200 pasos del Sabbath. Por ejemplo, si dejan un cacho de pan en un lugar, los pasos del Sabbath sólo empiezan a contar a partir del pan… y hablando de pan, tirar cachitos de pan a unos canales del agua en un día en concreto, te limpia todos los pecados.

  • Fuimos a la última sinagoga, la única que no funcionaba todavía, que pertenecía a los judíos del Status Quo.

  • El tour acabó en una librería donde nos enseñaron libros de fotos. Muy chula la librería, buena selección de libros.

Tras el tour volvimos al hotel, porque Claudio no se encontraba bien y así descansamos un poco, yo me leí un poco el planning de mañana, contesté el email a los de Bruselas… pero luego volvimos a salir.

Fuimos al ruin bar del que hablé antes. Tras la guerra y el comunismo quedaron un montón de edificios bombardeados sin ningún uso. Los jóvenes cogieron algunos de esos edificios y pagando un alquiler mínimo al gobierno crearon bares, salas de conciertos… en el caso del Szimpla, consiguieron comprar el edificio en la transición y como es suyo pues no tendrán muchos problemas para mantenerlos, pero la mayoría de los demás han ido desapareciendo por lo caros que se han vuelto los alquileres.

El bar es un lugar lleno de restos del vertedero, pero muy bien puestos. Puedes tomarte unas copas dentro de un coche antiguo, o en una mesa formada por un potro de gimnasia… o en una mesa normal pero con las sillas arrancadas de un autobús. Hay bicis colgadas de las paredes, otras están decoradas con el cabecero de una cama, otras con señales de tráfico y alguna sala tiene pantallas viejas de ordenador y muñequitos controlables con un panel de botones.  El sitio es enorme y tiene partes dentro y fuera, 4 barras, wifi y un montón de luces. En la parte exterior, tienen un cine al aire libre y el ambiente es estupendo, porque la música no está muy alta y se puede hablar sin problema.

Claudio y yo probamos el palinka. Claudio el normal y yo el honey. Ufff que fuerte es el licor, las caras están registradas y hablan por sí mismas.

Nos hizo mucha gracia que sentados nos vinieron a ofrecer unos chupitos y más tarde… ZANAHORIAS.

Muy bien el sitio, venden alcohol, bebidas normales y pizza por las tardes-noches. Hay locales, turistas, jóvenes, viejos… muy muy bien, a mí me gustó mucho.

Mañana no madrugo, aviso a navegantes. Cambio y corto.