De viaje

Transmongoliano • 15 de agosto de 2012

El día de hoy puede resumirse en que, sin problema alguno, llegamos al Nikita’s Homestead, en la isla de Oljón. Un día sin mucho ajetreo.

Por la mañana en el tren descubrimos que la estación de trenes y la de autobuses en Irkutsk están cada una en una punta de la ciudad por lo que había que coger un autobús. Sin embargo, al llegar a la estación de trenes con total puntualidad había un montón de gente ofreciendo taxi. Regateando desde 600 rublos, conseguimos finalmente un taxi por 300 rublos que nos dejó en la estación para ir a Oljón. Por el camino vimos Irkutsk desde el coche, cruzando el gran río Angara, afluente del Yenisei y único río que nace en el lago Baikal. La ciudad es claramente mejor que Krasnoyark. Ya en la estación había un minibús soviético muy incómodo, viejo y trallado. Reservamos nuestro viaje: 600 rublos cada uno por un trayecto de algo menos de 6 horas. El bus no salía hasta las dos, cosa que no sabíamos, por eso nos dimos bastante prisa en comer en un sitio de comida rápida que había justo en frente.

Minibús a Oljón

A las dos empezó el viaje. El conductor, un ruso chino de estos que hay por aquí, suicida del todo (aunque quizá sea la norma por aquí). Literalmente, si iba más rápido que el coche de delante lo adelantaba. No importaba el tráfico, él adelantaba. El autobús se movía mucho producto del mal estado de la carretera, que fue empeorando paulatinamente. En un punto incluso dejó de haber carretera durante unos pocos kilómetros: pasó a ser una pista de tierra nada llana.

El viaje tuvo varias paradas. En la primera, el conductor se paró a comprar arándanos a una chica que los vendía en la carretera. Compró dos cubos. En la segunda paramos todos a comer en un lugar habilitado para ello. Me sorprendió lo barato que era todo allí a pesar de ser el único sitio donde se podía comprar en muchos kilómetros a la redonda. Menos de 25 rublos por un paquete de emanems. La siguiente parada fue para coger el ferry que va a la isla.

Hubo que esperar un poco. La isla de Oljón, en la que dormiremos tres noches, no tiene ninguna carretera asfaltada y tiene electricidad tan sólo desde 2005. Es un lugar sagrado para los chamanes, cosa que se nota por la cantidad de palos rodeados por tela que hay.

Troncos decorados

Ceci dice que Khuzir huele a Conforcos. Yo no sé como huele Conforcos, pero Khuzir huele bien. Y Nikita lo tiene muy bien montado. Son majos y serios a la vez. Una combinación muy rusa. El complejo de Nikita son como cabaña de madera unas más grandes que otras. Resulta acogedor. Está lleno de franceses, cosa que cabrea a los franceses pero no a nosotros.

Por la noche cogimos las linternas y fuimos a dar un paseo. No lo volveremos a hacer, no merece la pena porque no se ve nada.