Isla de Olkhon

Transmongoliano • 16 de agosto de 2012

Hoy el día acabó siendo muy bueno, aunque el principio no lo auguraba así. Nos levantamos pronto, antes de la cuenta, porque no sabíamos a qué hora terminaban de dar los desayunos y Ceci recordaba haber visto un 9 en la puerta (resultó que empezaban a las 9); el desayuno muy completo: huevos fritos, cocidos, tortitas y mermelada casera. Teníamos una excursión a las 11 de la mañana al cabo Khoboy, el extremo norte de la isla. Pero llovía. Llovía bastante a ratos. Y como llovía, la excursión se canceló. Pero de esto no nos avisó nadie, lo cual es una falta de profesionalidad por parte de la que organiza las excursiones.

Con la excursión cancelada, por la mañana dimos una vuelta por el pueblo de algo más de dos horas. El pueblo es feo, la verdad, pero el enclave muy bonito. Incluso bajamos a la playa y tocamos el agua del lago Baikal: ¡qué fría! Los rusos que sí se atrevían a bañarse salían a los pocos segundos dando gritos y, sobre todo, con la piel enrojecida. Según la guía, el agua está a 9ºC, puede ser; según las fotos que hay puestas por aquí en el Nikita’s Homestead, el 15 de Mayo el Baikal todavía se está deshelando. Hace frío por las mañanas.

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Humedal en la isla de Oljón
Calma

Volvimos a Nikita para comer y a las cuatro, a pesar de que había vuelto a llover, alquilamos un par de bicis. No somos entendidos en bicis, pero estaban bien, tenían amortiguación y todo.

En bici en Oljón

Estuvimos dos horas dando vueltas. Nos adentramos bosque adentro y montaña arriba. Las vistas, preciosas, el bosque, muy bonito, lo que ha hecho el hombre, patético. Los rusos son unos guarros sin civilizar, lisa y llanamente. Tienen parte del bosque convertida en un vertedero ilegal; no hicimos ninguna foto, pero de verdad que es asqueroso. Ya una vez arriba, la bajada fue bastante divertida, aunque tuve cuidado y no alcancé grandes velocidades. Además parábamos cada poco para hacer fotos y beber algo de agua.

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Ya de vuelta en el pueblo, reservamos una excursión al cabo Khoboy para mañana, pero esta vez la pagamos por adelantado con lo que esperamos que no haya problema y que la excursión realmente se haga.

Luego anduvimos de pequeño paseo por la costa, fuimos a cenar (como la cena era la misma mierda de siempre fuimos al bistro francés), y salimos a ver el atardecer a la misma costa. Han quedado unas fotos muy bonitas.

Mañana más. Tenemos que encontrar un sitio donde cambiar dinero, andamos algo justos porque en el hotel no funcionaba lo de pagar con tarjeta y no hay cajeros en la isla.

Una roca en el Baikal