Primer día en Pekín

Transmongoliano • 24 de agosto de 2012

Llegamos a Pekín sobre el medio día, preocupados porque nos informaron de que en China no se podía cambiar el dinero mongol; como bien dijo Marzia, podía decirlo claramente en algún sitio de la guía. Nosotros andamos con mucho dinero encima porque pensábamos que podríamos cambiarlo.

Lo primero que nos sorprendió al bajar en la estación de tren fue la cantidad de chinos. Sí, ya sabíamos que en China hay muchos chinos, pero es que hasta que no los ves no te haces una idea. Tardamos algo en llegar al hotel entre buscar metro y averiguar cómo funciona su sistema (los billetes de metro son unas tarjetas sólo válidas para uso desde la estación donde las has comprado, muy útil para ver desde dónde y hacia dónde viaja la gente, pero poco práctico para el viajero). El metro pekinés es muy moderno en cuanto a vagones y estaciones, pero la frecuencia es bastante mala.

Llegada al hotel. Nos dicen que el desayuno es caro, pero que por menos, pueden ponernos en una habitación mejor, incluir el desayuno, acceso a la sala VIP, a los ordenadores, merienda de 5:30 a 7:30… obviamente aceptamos. Menuda habitación tenemos. Estamos en el último piso en una habitación amplia, con buenas vistas, una cama comodísima (con posibilidad de elección de almohadas) y un baño maravilloso en el que los dos nos dimos una ducha en condiciones. Ah Pekín, cómo nos alegramos de haber escogido el “lujo”. En nuestra manzana tenemos los concesionarios de Ferrari, Rolls Royce, Bentley…

Dándonos algo de prisa fuimos hasta el Palacio de Verano, situado a tomar por saco al norte de la ciudad. Muy agradable la sorpresa de ver que ya ha cerrado y que la guía nos ha timado una vez más. Como modificación decidimos ir a ver Tian Men, aunque ya nos tocó verla de noche y sin bandera porque a las 7pm ya se hace de noche. La plaza estaba hasta arriba de gente. Pero hasta arriba hasta arriba. De hecho nos resultó tan agobiante que decidimos visitarla al día siguiente y ahora ir a buscar un sitio para cenar de camino al hotel.

Fuimos a un centro comercial muy cerca del hotel que hasta sale en la guía como destino turístico. Son todo tiendas de lujo, aún más caras que las europeas. Muy buen ambiente, muy buenas tiendas. Muy agradable en general. En el piso de abajo había muchos restaurantes para cenar. Intentamos entrar en uno que se llamaba food republic, pero nos costó mucho entender el mecanismo de pago y como estábamos cansado, desistimos y fuimos a cenar a un tailandés la mar de estupendo.

Pekín nos está dando muy buenas sensaciones. Se ve una ciudad moderna y no tan contaminada como dice la gente.