Día 5

Bolivia • 9 de marzo de 2013

¡Buenos días por la mañana a todos! Desayuno comunitario y solita al hospital, directa a urgencias.

Un poco lo de siempre. Llegas, te presentas, desconfían de ti bastante y luego cuando se llena la cosa agradecen la ayuda. Yo agradezco por otra parte que me explican bastante,  no sólo cosas médicas, que todavía me queda mucho por aprender obviamente, sino también administrativas o incluso costumbristas.

Comida de Chelines maravillosa por supuesto y de tarde otra vez al hospital, esta vez a la sala de curas, a aprender un poco de labor de enfermería: sondajes, cura de heridas… de primeras me dejaron ahí sola curando heridas, poniendo drenajes sin saber dónde estaba nada, pero después de ir preguntando a las enfermeras de urgencias que estaban ahí al lado me las fui apañando y genial.

Después me invitaron a ir a ver las cirugías de la tarde. Un quiste de ovario por laparoscopia, una peritonitis por una apendicitis y drenaje de un hematoma epidural. Los quirófanos son muy modernos, al nivel de los españoles. Lo que más me llamó la atención fue ver al ginecólogo operando tanto el quiste como la apendicitis, se ve que tienen formación de cirugía general y que hacen lo que pueden.

Cuando llegué a casa ya no podía con el alma, pero estaba más que feliz. Al salir, me pasé a recoger a María y nos fuimos a casa de Anita, la otra trabajadora social del hospital. Entramos en una casa muy muy humilde en la que estaba gran parte de la familia, la hermana de Anita y sus hijos, los hijos de Anita, su madre… aquí en Bolivia las familias son muy grandes y se reúnen mucho. Hoy tenían reunión especial porque era el cumpleaños de la hermana de Anita, aunque ya lo habían celebrado ayer. Nos convidaron a empanadas. El concepto es parecido al de la española, pan que envuelve algo, pero puede que se acaben ahí las similitudes. Son más bien empanadillas, porque se fríen y están rellenas de cosas bien consistentes, como puede ser una especie de pisto con pollo cocido (cuecen mucho las carnes en vez de freírlas o hacerlas al horno aunque luego lo refrían inicialmente está cocida) o queso. Se comen con la mano, partiéndolas en trocitos y mojándose en salsa picante o normal. Estaban deliciosas, mucho más que las que había probado con Karen en el Parque Urbano.