Excursión a Montero

Bolivia • 18 de marzo de 2013

En el Proyecto, cada lunes tiene una dedicación especial: uno, paseo (excursión); otro, estudio; otro, retiro y otro, meditación. Este lunes ha tocado paseo a Montero, a visitar el proyecto del kinder/internado para los hijos de los zafreros.

Nos recogió un micro a todo el grupo, visitamos el proyecto y luego fuimos al centro a comer. Durante el camino Pablo nos contó que acababan de inaugurar un aula de informática en el colegio y que el director a parte de unas palabras y cortar la típica cinta había hecho una ofrenda a la Pacha Mama. Habían estallado una botella de champán contra el suelo y habían quemado algo encima como muestra de respeto hacia la Madre Tierra.

La visita fue corta y volvimos poco después de comer, todos dormidos en el bus agotados del fin de semana.

En cuanto llegamos, luchando contra el cansancio nos fuimos al Trompillo, el aeropuerto que está dentro de Santa Cruz desde el cual salen los vuelos nacionales, para preparar nuestra excursión del siguiente fin de semana. Allí nos dijeron que había plazas de sobra para los días que quisiéramos pero que al ser muchas que volviésemos lo antes posible para confirmarlas y reservarlas (no lo hicimos en el momento porque ninguna llevaba encima suficiente dinero en efectivo).

Como no teníamos nada que hacer fuimos al centro a dar una vuelta, a ver si de paso encontrábamos alguna agencia de viajes que nos consiguiese los vuelos y pudiésemos pagar con tarjeta, o mismamente en las sucursales de las principales compañías.

Encontramos una agencia donde después de dar 80000 vueltas nos consiguieron vuelos para el jueves a primera hora y vuelta el domingo también por la mañana. Eso fue bastante contratiempo ya que perdíamos casi un día entero respecto a lo que planeábamos. Para colmo, la chica nos sacó un vuelo con escala a Sucre y en vez de tardar 25 minutos íbamos a llegar en 2:25h. Estábamos bastante indignadas, según los del Trompillo había vuelos de sobra y luego resultaba que no, que apenas quedaban plazas, que todo tenía que ser con escala y encima a horas malísimas.

Tardamos muchísimo en arreglar todo y mientras tanto Pablo se hizo amigo en la puerta de un chico alemán que estaba viajando por Sudamérica de mochilero tras acabarse su contrato como ingeniero de telecomunicaciones en Chile. Al acabar nos fuimos todos al Irish Pub de la plaza del 24 de mayo a tomar unas cervezas y unas patatas fritas hasta la hora de cenar.

Parece que todo está en marcha, de jueves a domingo nos iremos de viaje.