Excursión 2.0 Día 3

Bolivia • 24 de marzo de 2013

Madrugón para ver el Salar. El salar de Uyuni es el mayor desierto de sal continuo del mundo, con una superficie de 12 000 km2. Está situado a unos 3650 dentro de la región altiplánica de la Cordillera de los Andes. Es también una de las mayores reservas de litio mundiales y de momento está muy poco explotado, no sólo a nivel de minerales también a nivel turístico. Es cierto que Uyuni vive exclusivamente del turismo, pero esto todavía se puede llegar a masificar mucho más, Hay albergues de mala muerte y malas carreteras por lo general por lo que el turista típico es el mochilero joven. Si estuviese en el mundo desarrollado, estaría mucho más accesible y probablemente ya destrozado por las hordas de turistas. Según nos contaron se rumorea que Bolivia quiere vender parte del salar a Corea o algún país afín políticamente para su explotación, así que recomiendo su visita lo antes posible, antes de que se lo carguen.

El guía muy puntual nos estaba esperando a las 5am en la puerta del hotel. Nos subimos al todoterreno y nos adentramos 10 km en el salar en medio de la noche. Cuando llegamos al punto establecido sólo estábamos nosotras y otro grupo de japoneses, en medio de la nada bajo el cielo estrellado. Hacía frío y aunque nos habíamos preparado para ello, me faltaron los guantes. Dejo aquí como nota, la recomendación de que llevar gafas de sol; yo me las dejé en el hotel y luego me estuvieron picando los ojos el resto del día. Poco a poco fue llegando el amanecer, el sol, las montañas y nosotros mismos reflejados en el agua y unos colores increíbles. No hay palabras para describir lo bonito que es ese sitio.

Primero estuvimos en la zona donde hay un poco de agua, sacando fotos hasta que nos hartamos. Cuando ya habíamos sacado todas las posibles, nos movimos hasta otra más seca, donde se ve la sal como con grietas en el suelo. Allí nos estuvimos riendo un rato haciendo montajes de fotos con ilusiones ópticas preparadas por el guía, que se ve que estaba de ello porque tenía todas las distancias medidas.

Al acabar fuimos hasta el primer hotel de sal que se hizo en Uyuni. Está muy viejo y si, está la peculiaridad de que todo es sal, pero no parece lo más cómodo del mundo. No es excesivamente caro, creo que andaba por los 20 euros la noche, pero las comodidades eran mínimas y todo a su alrededor olía un poco mal. Creo que ahora hay otros hoteles de sal más lujosos y más caros para aquellos interesados en una experiencia de hotel de sal. Además este estaba a punto de cerrar y convertirse exclusivamente en museo.

Parada final para ver los montículos de sal que hacen los trabajadores a mano para extraer la sal del salar y los ojos del salar. Los ojos del salar son zonas donde aflora el agua que hay bajo la gruesa capa de sal. No lo conté antes, pero el salar está colocado sobre unos lagos prehistóricos de los que todavía se puede ver algo en los ojos. Burbujean aunque el agua está fría y los laguitos se ven de distintos colores en función de los minerales, hierro, litio, zinc… muy interesante de ver.

Acabamos la visita antes de lo previsto. Normalmente el tour dura 6 horas y se come en el salar, pero como habíamos hecho una mezcla del tour de la mañana con el tour de día, pues reorganizamos un poco el plan para ir primero de compras de souvenirs a unas tiendas que están entre el salar y Uyuni, pasar por el hotel a darnos una ducha y luego ya ir a comer.

La comida no fue especialmente buena, al menos el guía tuvo la delicadeza de pedir que nos cambiaran el menú y nos dieran filete en vez de higadito que era lo planeado.

El resto de la tarde la pasamos tranquilamente en Uyuni, haciendo tiempo hasta las 7:30 que salía nuestro autobús a Sucre. Las opciones eran entre malas y pésimas para llegar allí o cogíamos un bus a la 1 que nos dejaba en Sucre a la 1am o esperábamos hasta las 7:30, dormíamos en el bus y llegábamos a Sucre a las 6am. Como teníamos que estar en el aeropuerto a las 8 nos pareció que lo mejor era ir de empalme. Uyuni no tiene nada que ver pero aún así no se nos hizo la tarde pesada, yendo de tienda en tienda, parando a merendar en algún local de guiris y en menos de lo pensado ya estábamos en el autobús camino de Potosí donde hicimos una breve parada antes de ir a Sucre. La compañía funcionó muy bien. Los autobuses fueron buenos, mejor que los de American con los que llegamos a Uyuni, en el cambio de autobús no nos tuvieron una hora a la intemperie sino que nos resguardaron dentro del autobús y al llegar a Sucre, como llegamos antes de tiempo nos dejaban dormir allí hasta la hora. Es importante tener esto último en cuenta porque nosotras nos quedamos dormidas más de la cuenta, menos mal que íbamos con tiempo, porque si no nadie te avisa de que has llegado a Sucre.