Sábado Santo

Bolivia • 2 de abril de 2013

No hay mucho que contar. Por la mañana fuimos pseudo obligados a colaborar con la limpieza de la iglesia ya que sólo había comida para aquellos que fuesen. Hubiésemos colaborado aunque no se nos hubiese impuesto, somos chicos majos. Yo acabé bastante cansada de barrer y limpiar cristales, no es nada fácil porque están enrejados y estás constantemente arañándote mientras los intentas limpiar. Al acabar nos dieron sodita y comimos en el comedor de  Hombres Nuevos, en el que trabaja Alix, majadito de pollo.

Por la tarde fuimos a la piscina a darnos un chapuzón porque hacía mucho calor. Volvimos a tiempo para la misa, que se me hizo un poco larga, hora y media... una hora de más para mi gusto. Primero se encendió una hoguera con la que se prendió el Cirio Pascual que fue dando luz a todas las velas que habían repartido entre los feligreses, luego se leyeron siete lecturas con cánticos intercalados; después tuvimos una misa normal, un bautizo y una interrupción por los chavales de la parroquia que gritaban ¡está vivo! ¡ha resucitado!

Tras la cena fuimos a los Alegres a pasar la noche tranquilamente, algunos tenían que asistir a un bautizo al día siguiente por la mañana y tenían que estar despiertos.