Lunes

Bolivia • 17 de abril de 2013

Cuenta atrás en el hospital y en la casa. Hoy toca despedida de los Alegres, que la mayoría se van de viaje a La Paz, Uyuni y Titicaca el martes.

Caso escabroso esta mañana a parte de los ya clásicos pandilleros con la cara reventada. Una chica que llegó con dolor abdominal resultó estar embarazada. Entró corriendo al baño sin decir nada, tuvo al bebé allí mismo ella sola, lo envolvió en papel higiénico y lo tiró a la basura de cabeza. Al salir dijo encontrarse mejor y que se iba a casa. Cuando empezamos a sospechar que había venido por un aborto (cosa bastante común aquí) negó en rotundo un embarazo.  Después de insistir nos dijo que había abortado un feto de 2 meses. Si no llega a ser por la enfermera que le dio por rebuscar en la papelera allí queda la bebé… En fin, menuda mañana. Nos quedamos todos afectados a pesar de que esto es más común de lo que parece.

Las violaciones son comunes, por desconocidos o por los padrastros de las niñas. Abortar está prohibido en todas las situaciones, malformación, violación… y así ocurren estas cosas. Abortos con hierbitas o métodos mucho más bestias que me voy a ahorrar aquí porque no viene al caso.

A media mañana Juana me hizo llamar a administración donde me entregó mi primer maletín de médico y una bufanda de alpaca. El maletín es precioso, de cuero con detalles en tela de aguayo… un recuerdo para toda la vida.

Al acabar la mañana me tocó salir a comprar cartulinas y folios de colores para preparar sobrecitos donde  meter los regalos y cartas (me llevó un tiempo encontrarlos, el mercado de La Rotonda es enorme). Llegué a casa, comí a toda velocidad el majadito de Mónica y me puse a hacer arroz con leche porque tenía intención de llevarlo a los voluntarios de regalo de despedida. Se me fue la cosa de las manos y en vez de hacer para 20, hice cantidad como para unas 50 personas. Se me pegó parte en la olla, pero quitando la crisis de salir corriendo a mitad de arroz a la tienda para comprar más ingredientes llegó todo a buen puerto.

Tarde con Tordoya en el hospital, vuelta a Palacio, intento de hacer la maleta, acabar desistiendo y a los Alegres con el arroz.

Odio las despedidas.

Siendo que todavía es demasiado pronto para volver.