Sábado de Pique

Bolivia • 17 de abril de 2013

El sábado fui a trabajar porque así luego salía directa con las chicas a nuestra cita del Pique Macho. La mañana fue de lo más aburrida, creo que tuvimos unos 5 pacientes en total. Aprovechamos para hacer limpieza de la sala de emergencias y yo me encargué del estudiante de voluntariado. Me hace gracia que digan que vienen de voluntariado y no de prácticas cuando todavía no tienen ni los conocimientos para hacer una historia clínica. Hoy el muchacho no estaba tan motivado como el de ayer, no preguntaba tanto, sabía bastante menos y se cortaba mucho a la hora de jugar (como no había pacientes propuse un juego de rol para que practicase un poco el cómo hacer historias y cómo enfocar los problemas más comunes de emergencias). Aún así resultó interesante estar con él porque me contó cosas de su vida. Vino de la Chiquitanía, del campo, donde la gente es atendida por el médico de la posta; como tengan algo grave no llegan a tiempo a un hospital moderno y encima para hacerlo tienen que pagar unos 1800 bolivianos. Está becado por Hombres Nuevos en la Universidad San Gabriel, la más antigua de Bolivia de medicina y realiza su voluntariado en el hospital para mantener su beca. Obviando la mañana, el sábado fue non-stop. Una vez acabada la jornada fuimos en taxi a casa de Lenka Vero, Vicky otra enfermera, Lenka y yo. Vive a unos 7 minutos del hospital, en una casa muy grande de una planta en forma de U que comparte con sus padres, sus hermanos y familia política. Teníamos un comedor grande con un altar dedicado a la Virgen de Cotoca, un regalo de boda. Según llegamos nos pusimos a cocinar el Pique: unas pelamos patatas, otras cortando la carne y al final otras viendo una tontada americana en la tele. La comida estaba deliciosa, una pena que no pudiésemos prolongar la comida como teníamos pensado porque el hijo de Vicky se puso enfermo y ella tuvo que irse. Así que nada de disfrazarse de cholita, ni de bailar Tinku… habrá que volver.

Volví a casa, descansé media hora y vuelta a salir, esta vez a ver el partido que tan revolucionada ha tenido a la casa toda la semana: los chicos de Sudando Paceña contra los de la Resi. Estábamos todos animando aunque nos quedamos muy cortos en comparación a la otra barra, con mucha más potencia de voz (y frecuencia, chillaban ultrasonidos sólo audibles por perros creo yo). Ganaron nuestros chicos de Sudando Paceña 5-2. Yo creo que los gritos de Cao “Adrian, Adrián, ese mazacote gordo” fueron la clave. El post partido nos llevó a los Alegres donde compramos unas cervezas y apañamos algo de cenar… y allí nos quedamos porque dada la no garantía de buen tiempo y el cansancio de algunos el plan era beber allí y luego rockolear. Eso hicimos. Ya puedo decir que no me voy de Bolivia sin pasar por una rockola del Plan (que había estado ya en una en Santiago). Lo pasamos muy bien y en breves subiré fotos que lo atestiguan… A las 6 volvimos a casa, Nicolás ya despierto por supuesto aunque no fuera de su cuarto así que pudimos meternos en nuestras habitaciones sigilosamente.