Dinastía Vivanco, aprendiendo sobre vino

La Rioja • 5 de octubre de 2013

Hoy hemos ido a Dinastía Vivanco. Habíamos reservado a las cuatro de la tarde la visita a la bodega y también habíamos comprado la visita al museo. No hacía falta, se podía haber hecho allí sobre la marcha.

Dinastía Vivanco es una bodega-museo que pertenene a la familia Vivanco inaugurada en 2005 y está en Briones. Tanto Ceci como yo habíamos estado en alguna bodega, pero no tan grandes ni tan modernas. La visita, tanto a la bodega como al museo, es muy didáctica.

La bodega

Empezamos por la vid. La vid se planta en espaldera de este a oeste para aprovechar toda la luz del sol. Además, delante de cada hilera se pone un rosal. Este rosal no es decorativo, sino que, al ser mucho más delicado que la vid, sirve para alertar de posibles enfermedades que puedan afectar a la cosecha.

Rosal alertando

Después bajamos ya a la bodega. Una vez recogida la uva, se selecciona a mano. De hecho para las colecciones especiales incluso el proceso de recolección es manual. Antes de seleccionarla y “pisarla” se guarda en unos frigoríficos a baja temperatura durante una noche. Hoy en día ya no se pisa, hay unos rodillos que hacen el trabajo. Pisarla no sirve para extraer el zumo, simplemente sirve para resquebrajar la piel. La uva se lleva entonces a unos depósitos de acero inoxidable, grandes. Allí el vino pasa, si no recuerdo mal, como un año, pero todavía no es vino. Se va produciendo la fermentación y arriba el pellejo queda flotando y seco; para evitar que se seque lo que se hace es remontar el vino, se pone una manguera en la parte de abajo del depósito y se hace recircular a la parte de arriba con una bomba. Al final del año se abre la válvula del depósito y sale vino. Ese vino que sale solo se llama lágrima y suele ser el mejor por lo que va a parte, pero la mayoría está formando parte del pellejo de la uva, húmedo. Ese pellejo húmedo se lleva a una prensa y lo que se obtiene es el vino de prensa.

Barricas de vino

A partir de aquí, según lo que se haga con el vino es una cosa u otra. Hay cuatro tipos de vinos: joven, crianza, reserva y gran reserva, según el tiempo que pasen en barrica. El vino se envejece primero en barrica (menos el joven que va directamente a la botella) y luego, salvo el crianza, en botella. El envejecimiento consiste en airear el vino y mezclarlo con los taninos de la barrica de roble (que puede ser francés o americano). Como el crianza no se sigue envejeciendo en botella, los tapones de los vinos crianza ahora suelen ser de silicona, que hacen que la botella sea totalmente hermética. También aprendimos los tiempos de consumo; no hay reglas de oro pero a modo orientativo un crianza hay que consumirlo a los 2-3 años, reserva a los 5-6 y gran reserva a los 8-10, o sea que ahora en 2013 podríamos consumir un crianza 2010, un reserva 2007 y un gran reserva 2004.

Barricas de vino

El museo

Vista la bodega, fuimos al museo. El museo es excelente. Es didáctico, pero a la vez es museo. Es un recorrido por todos los aspectos que rodean al mundo del vino. La primera sección explica donde se hace el vino en el mundo, qué tipo de tierras son necesarias, los tipos de uva, etcétera, todo ello aderezado con instrumentos antiguos, algunos muy antiguos, para trabajar el campo. Por cierto, la uva típica de la Rioja es la de la variedad tempranillo.

Después hay una sección dedicada a la barrica y las botellas y los corchos, todo con vídeos de como se hace. De las botellas, hay una exposición francamente impresionante de botellas antiguas, alguna del siglo cuarto antes de Cristo. Increíble.

El museo acaba con el arte relacionado con el vino. Hay cuadros de niños borrachos en bacanales, algún cuadro de Picasso, cuadros de Barceló y cuadros renacentistas. El nivel del museo es altísimo.

Finalmente el museo acaba con la colección más grande del mundo de sacacorchos. Los hay de todos los tipos, útiles, inútiles, decorativos, subidos de todo, conmemorativos, de casas reales, souvenires, etc. Muy coloridos:

Sacacorchos

Después del museo, fuimos a Ezcaray donde vamos a dormir. Cenamos en Echaurren: aunque la comida estaba exquisita (en especial las albóndigas) y el trato fue correcto, es demasiado caro, no lo recomiendo.