Centro de Salud de la Prefectura

Camboya • 18 de febrero de 2014

Hoy es nuestro primer día de médicos. Se necesitaban dos en Tahem, así que Ana y María se fueron en moto hasta allí, a la aventura.

Los demás nos quedamos en el Centro de Salud, nos pusimos por parejas porque sólo teníamos dos traductores. Diego y Cris por un lado y Ana y yo por otro, con Sister Chantaná (todo esto está escrito como suena).

La mañana ha sido caóticamente divertida. Los pobres camboyanos no saben diferenciar qué es enfermedad de salud y no es broma. Como no saben cuándo van a volver a ver al médico (especialmente occidental) llegan a la consulta y comienzan a contarte sus dolencias remontándose al inicio de los tiempos.

Es así que muchos vienen porque tuvieron una diarrea hace 5 años, o les duele la garganta desde hace 3. También tenemos la mezcla de síntomas varios: si no les das medicamentos para su dolor de barriga de hace 4 años, aparecerá inmediatamente una disnea misteriosa que se asocia con el despertar, vértigos, dolor en el antebrazo y una larga lista de etcéteras.

No todos son así, muchos vienen para renovar sus medicaciones (que no se pueden permitir y aquí se les dan gratis) o tienen problemas reales. Lo difícil es saber diferenciar lo nuevo de lo antiguo, lo inventado o somatizado de lo real y asegurarte de que tu mensaje llega como quieres. Otra es la de los traductores, básicos para nosotros que no hablamos ni papa de camboyano pero que no dejan de suponer un eslabón más en la cadena de comunicación y a veces parece que uno acaba jugando al teléfono escacharrado. Aún así su ayuda es inestimable, Sister Chantaná nos ha ayudado hoy enormemente y da gusto trabajar con ella. La mujer no tiene formación médica de ningún tipo pero está deseosa de aprender; entre pacientes nos hace preguntas sobre sus enfermedades, se encarga de repartir hojas informativas sobre las enfermedades más comunes y al final de la mañana estuvo preguntándonos por la fibromialgia para poder hacer otra de esas hojas.

Para comer hoy hemos ido a la casa de los curas. A resaltar las vistas impresionantes, la comida (hojas rebozadas buenísimas y el plátano frito con jack fruit para chuparse los dedos) y la acogida tan amable de todos los presentes.

Como teníamos algo de tiempo de descanso aprovechamos para ir a comprar Off -repelente de mosquitos- al supermercado (acabamos comprándolo en una farmacia porque no encontramos la famosa tienda de ultramarinos) y de tarde seguimos con pacientes. Esta vez los trajo una monja madrileña que lleva 2 años y medio en Camboya, que nos estuvo ayudando también con las traducciones.

Una vez que llegaron las de Tahem, nos pusimos con Jimena a preparar la medicación que mañana llevaremos al pueblo. El día ha sido largo y muy duro, lo cual no quita que hayamos ido una vez más a la zona de restarantes, esta vez al Lonely Tree, el de la prefectura. Es algo más caro (cena por 5USD en vez de 3) pero se come genial y el local es una pasada. Muy muy recomendable, al menos todo lo que he probado. En la parte de abajo tienen una tienda donde venden Kromás (pañuelo típico camboyano), postales, pantalones... yo he aprovechado para comprarme dos Kromás, que me serán muy útiles en los próximos días, para no tragar mosquitos si me toca en la parte de atrás del coche.

¡Mañana al pueblo! ¡Ya iré informando!

Por cierto, YA TENGO MALETA!!!!