Vuelta a casa

Camboya • 2 de marzo de 2014

El domingo nos levantamos a las 4:30 para ir a ver el amanecer. Es algo que hay que hacer pero que personalmente no pienso repetir. Es bonito pero demasiado masificado y la mayoría de las veces se hace de día sin que se vea el sol salir por la niebla. Los cafés que venden junto al templo son claramente necesarios para poder disfrutar del amanecer. Hasta las 7 estuvimos haciendo fotos con los 800 millones de guiris allí presentes y después empezamos con nuestros tuktukeros el recorrido grande, esta vez hemos tenido de touroperadora a María que ha ido contrastando guías.

El templo de Preah Khan es el más importante y además como llegamos pronto pudimos disfrutarlo prácticamente solos.

Neak Pean, una islita donde se yergue un santuario y alrededor cuatro estanques más pequeños. Otros de los templos visitados han sido Ta Som, Mebon Oriental y Pre Rup. Barajamos la posibilidad de extender nuestra visita y acercarnos a los templos más alejados pero al final no nos salía bien ni de tiempo ni de dinero.

Escribiré más sobre ellos en el post de templos en cuanto tenga tiempo. La sensación general ha sido buena, mejor que la de ayer quizás en algunos aspectos, como que los templos estaban mucho más vacíos y por lo tanto los podíamos disfrutar mucho más y que la primera parte de nuestro recorrido la hemos hecho a una temperatura agradable (antes de las 9am.)

Una vez vistos los principales templos, volvimos a la ciudad a hacer el check out. Aquí nos decepcionó un poco el hotel, porque eran las 10:30 y no nos ofrecieron un café de cortesía a pesar de haber pasado sólo 30 minutos desde el fin del horario del desayuno y no habíamos tomado el nuestro a pesar de no haberlo consumido... pero lo que realmente nos ofendió fue que el check out era a las 12 y ya nos habían sacado las mochilas de las habitaciones! Encima les habíamos dejado dos libres y juntado todo en una para facilitarles la tarea de limpieza pero aún así decidieron sacarlo todo, limpiar las habitaciones y cuando pedimos un baño nos indicaron uno de fuera de la habitación en vez de el nuestro por el que habíamos pagado. El colmo ya fue cuando fui a mi habitación a recoger las sandalias que había dejado; no las encontraba por ninguna parte hasta que se acercó la de la limpieza diciéndome: "Lady, looking for these" mientras señalaba sus pies con una gran sonrisa. Efectivamente, se había apropiado de mis sandalias.

Salimos a comer a un sitio para locales cerca del mercado, mucho más barato y la comida mucho mejor que los de Pub Street. Hicimos tiempo con un café y otros con compras en el mercado.

Volvimos a casa y nos quedamos con las ganas de parar en el Lonely Tree (un árbol que lleva fotografiando Quique desde los 90 que está en medio de la nada y que ahora da nombre al restaurante de la Prefectura) porque ningún taxista sabía dónde era. Muertos ya, nos duchamos y fuimos una vez más a nuestro favorito White Rose a por más batidos (la excusa de hoy era enseñárselo a Inés)