Tah Pun

Camboya • 6 de marzo de 2014

Hemos dejado a Ana y a Diego en el centro de salud y los demás nos hemos ido a la parroquia de Tah Pun(a una hora de Battambang) a pasar consulta. Como novedades, hoy hemos ido sin Jimena y con dos nuevos traductores. La primera parte ha ido mejor de lo esperado, pensábamos que no sabríamos qué hacer para resolver algunas situaciones, pero se ve que ya estamos rodados y al final no éramos tan dependientes. De nuestros traductores nuevos, con uno casi no tuvimos trato porque se puso en la entrada a tomarlos datos pero con el otro, Wen (o Pirulo, que también lo llaman así) ha sido genial. El chico está en silla de ruedas porque de pequeño tuvo una polio muy fuerte que le afectó a brazos y piernas. Habla inglés muy bien, da gusto tenerlo a él de traductor, te hace la vida mucho más fácil. Además, se interesa por todo lo que haces: ¿y esto por qué es así? ¿eso es una varicela? ¿cómo lo sabes? ¿porqué crees que no lo es? Es muy agradable ver a alguien que muestra tanto interés.

Volvimos pitando porque teníamos una agenda muy apretada. No hubo tiempo para duchas, nos subimos en el coche y fuimos a comprar dos cajas enormes de helado para los chicos de Tahén (chocolate y uno color lila que resultó estar bueno). Una vez allí tuvimos algún problemilla porque no sabíamos si íbamos a bailar o no (lo que pensábamos que era un pequeño baile en petit comité se convirtió en una performance en toda regla para unos visitantes que tenía Kike). Al final superamos los nervios y nos vestimos con los trajes regionales. Como se puede ver en las fotos, parecemos salidos del desfile olímpico español. No hace falta decir que nos lo pasamos genial, nos reímos muchísimo (los camboyanos con nosotros y puede que de nosotros también =P).

Para cerrar una gran noche sacamos los helados y tomamos todos dos o tres. En definitiva, un día muy intenso pero genial.