Fin del proyecto

Camboya • 10 de marzo de 2014

Nuestro proyecto se acabó oficialmente el viernes pasado y hoy hemos ido con Ale a ver un poco cómo funciona lo de Oubrum, el proyecto de educación. Hemos ido con ella y otro chico camboyano a un colegio no muy lejos de Eikphnom, donde pasamos consulta el otro día.

El sitio era un pequeño colegio con tres clases para tres niveles de primaria, muy bien cuidado. Por lo que nos dijo Ale, no es lo normal pero el director de este colegio se mueve mucho y quiere tener las cosas bien hechas.

Nuestra labor de hoy era llevar arroz y salario a los profesores. El proyecto de Oubrum se encarga de la educación, especialmente en pueblos remotos y niños de primaria. Garantizar los básicos, vaya.

Tienen muchas formas de conseguirlo, desde talleres de trabajo con niños sobre higiene y medio ambiente a aumento del salario del profesorado sobre la base establecida por el gobierno, pasando por talleres con profesores, entrega de arroz como complemento del sueldo, integración del pueblo con los proyectos haciéndoles pagar un 5% de la construcción de los colegios...

El sistema está muy bien montado. No sólo construyen colegios como acabo de contar, se encargan de asegurarse de que se mantengan. Para ello visitan periódicamente las escuelas y se reúnen con los profesores para ver qué tal están, qué necesitan y si está sirviendo para algo el dinero invertido allí.

En nuestro caso, el director hoy nos ha pedido una potabilizadora de agua para que los niños en vez de beber agua filtrada del río beban agua potable de verdad. El precio de la máquina son unos 120-150USD pero probablemente se le den porque es un lugar muy bien cuidado que merecen que Oubrum les respalde.

A parte de eso, aprovechamos para ver a los niños en sus clases, tomando apuntes en sus pizarrines y luego ya para jugar con ellos al pañuelo en el recreo aunque en mitad del juego nos interrumpieron unos monjes budistas que pertenecen a una ONG local. Los budistas se hacen muy poca propaganda pero hacen mucha labor humanitaria, se quedan con lo que nadie quiere. Muchos niños de los que están hoy en la Prefectura fueron antes atendidos en las pagodas. En el caso de hoy trajeron libros y lapiceros a los chicos y a aquellos sin padres se les entregó algo más.

Como hoy tuvimos que volver pronto porque nuestro colaborador camboyano se graduaba de la carrera de económicas, aprovechamos Cris y yo para unirnos al Krom Krupet 2 y atender a la explicación de parte de los edificios de la Prefectura.

Comimos todos juntos en la casa de los curas una última vez. Voy a echar de menos la comida de aquí, qué bien cocina Mel, el hermano Filipino.

Por la tarde estuvimos relajado, un café con hielo, ir a Tahén a ver la clase de tenis de Irene, rezo, cena y baile. Los niños tan encantadores como siempre. También me da pena dejarlos a ellos, especialmente ahora que ya nos conocemos y jugamos con más facilidad.

Ya está todo listo para mañana. Tony nos va a recoger a las 6:45 para llevarnos a la oficina de Mekong Express de donde sale nuestro minibus a Phnom Penh. Cerramos capítulo, lo de mañana ya será otra historia.