Kep

Camboya • 11 de marzo de 2014

Diego, Cris y yo empezamos hoy las vacaciones; será una semana de tour por Camboya, hasta el miércoles que viene que nos iremos ya de vuelta a España. Nos pegamos un buen madrugón porque a las 7:30 salía nuestra Van VIP (Compañía Mekong Express, 12$ el trayecto) a Phnom Penh. Estábamos un poco tensos porque Tony Bambú no aparecía y no sabíamos si llegaríamos a tiempo pero al final no hubo problema. Las van están genial, yo se las recomiendo a todo aquel que viaje por Camboya sin vehículo propio: aire acondicionado, wifi, asientos cómodos y a pesar de que nos habían dicho que era un suicidio de conducción, no notamos mucha diferencia respecto a la conducción camboyana normal. El viaje fueron unas 4 horas, las dos primeras con una proyección de karaoke camboyano en la pantalla que hacía sangrar los oídos de todos los occidentales presentes y luego nos pusieron una película bastante actual. En Phnom Penh la van paró justo delante de la Iglesia Católica de St Joseph, donde nos esperaba Keah, el contacto de Macarrá que nos guardaría las maletas hasta nuestra vuelta a Phnom Pehn. Keah es un camboyano parco de palabras que nos dio la llave de una habitación, nos ofreció alojamiento y se despidió acto seguido. Salimos a la calle buscando un tuktuk que nos llevase a la estación de autobuses donde esperábamos encontrar un taxi que nos llevase a Kep por no más de 35USD a los tres y ahí empezó nuestra odisea. Primero paramos a un tuktukero que no nos entendía cuando decíamos bus station y nos sacó un mapa en camboyano que no entendíamos. Llamamos a Keah para que le explicara dónde ir y pareció decirle algo, pero el señor no tenía ni idea de a dónde ir. Nos llevó a una oficina de Mekong o Bayon Express, una compañía de vans sin destino Kep. Le pedimos que nos llevase a otra y allí nos dejó. En la compañía de vans primero nos dijeron que teníamos van a Kep, luego que sólo a Kampot y finalmente que nada, que si queríamos podían conseguirnos un taxi por 45USD, muy por encima de nuestro precio tope. Nos fuimos de allí muy dignos, buscando otro taxi, pero estábamos fastidiados porque no teníamos ni idea de dónde estábamos. Salimos a la calle buscando transporte y nos encontramos de todo, desde el taxista que te pedía 1000 dólares por ir a Kep, al que llamaba a su amigo el del Lexus todoterreno y te pedía 160. Aquello cada vez se ponía peor hasta que finalmente un tuktuk nos llevó cerca del Central Station donde nos asaltaron miles de taxistas, todos pidiendo 60$. Al final conseguimos regatearlo hasta 46 y con eso fuimos, pero nada convencidos y con razón porque el señor no sabía ir a Kep tuvo que ir parando periódicamente para preguntar si iba por el camino correcto (comprensible hasta cierto punto en Camboya donde no hay ni una indicación en las carreteras).

Para llegar a Kep tuvimos que pasar por Kampot, la ciudad de la pimienta. De ahí a Kep hay unos 20 minutos en tuktuk. Para que fuera todo aún más surrealista, se nos subió al taxi una de las chicas a las que preguntamos cómo llegar a Kep, la llevamos a su casa y luego seguimos nuestro camino. De Kampot a Kep están haciendo una nueva carretera pero las cosas van a ritmo camboyano. Lo que se prevé que sea una vía estupenda es de momento un gran tramo de grava y luego otro asfaltado como de tres metros, en el medio de otra de arena de 9m de ancho. Todo un despropósito. En nuestro viaje le saltaron tres piedras al taxi que rompieron la luna, cabreando bastante a nuestro conductor.

Tras mucho discutir con el taxista (que quería soltarnos en medio de aquella carretera alegando que no conocía Kep y no tenía porqué acercarnos a ninguna parte, que ya era bastante que nos había llevado allí sin saber el camino) encontramos nuestro guesthouse, el Avie Moriya, de milagro porque está en un lado de la carretera prácticamente sin indicar.

Hicimos el check in a toda prisa para poder ir a ver la puesta de sol al Crab Market, la principal atracción turística de Kep (descontando la Isla de los Conejos a la que no pasamos ya que en dos días iremos a ver playas similares o mejores a Koh Rong). No estábamos tan lejos como creíamos, apenas era acabar la carretera por la única acera de Camboya (esto de verdad que es digno de mención, debe de ser la única acera del país y mide más de un metro de alto) pasando por delante de todos los resorts de lujo de la costa de Kep (localidad turística para los camboyanos). El mercado en sí no es muy grande pero tiene mucho encanto ver a los lugareños pescar el marisco prácticamente en la orilla del mar para luego venderlo crudo o cocinado a pocos metros. Pasado el mercado hay una sucesión de bares, todos con salida al mar, que ofrecen pescados y mariscos.

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Después de dar un paseo y tomarnos una caña viendo el atardecer, nos decantamos por el más camboyano de la zona (la camarera te atiende en pijama con camiseta de Hello Kitty y pantalones de Angry Birds), el Diamond Jasmine en Kep. La sopa de cangrejo con lima y menta estaba espectacular, así como las gambas a la pimienta de Kampot. Muy pero que muy recomendable. Por 5 USD cada uno nos pusimos hasta arriba de marisco.

Acabamos la noche tomándonos algo en un bar francés de la zona. Mi recomendación es q se elija uno al azar, son todos muy parecidos.

Por lo que hemos visto hoy, quizás hubiese sido mejor ir a Kampot antes que a Kep porque está mejor comunicado (lo que nos habían contado era al revés y por eso lo habíamos organizado así), aunque tampoco tenemos queja porque ha salido todo bien.