Jemeres rojos

Camboya • 8 de abril de 2014

Los camboyanos se llaman así mismo jemeres (khmer) y utilizan el término "jemeres rojos" (Khmer Ru = Khmer rouge) para referirse al grupo de guerrilleros que se hizo con el poder en el año 1975 e inició el genocidio ordenado por Pol Pot.

La ideología de los Jemeres Rojos mezclaba una interpretación subjetiva y de extrema izquierda del maoísmo, centrándose en su exaltación del campesinado, con las ideas anticolonialistas propias de las guerras de liberación nacional. A esto se añadió el rencor hacia la subordinación de los comunistas camboyanos a los vietnamitas. El resultado final fue una combinación de maoísmo de palabra con un nacionalismo extremo en la práctica, llegando a posturas racistas.

Su líder principal era Pol Pot el cual fue a cursar sus estudios universitarios en París. Se interesó poco en los estudios -nunca los finalizó- y formó parte del "capítulo camboyano" del Partido Comunista camboyano, lo que lo llevaría a fundar el llamado "Grupo de Estudio de París", célula principal que generaría a los futuros Jemeres Rojos y en el cual participarían Ieng Sary, Khieu Samphan, Khieu Ponnary y Son Sen, quienes serían piezas claves en la conformación de dicho movimiento. Dicho grupo se dedicó entonces a la profundización de las ideas marxistas y del comunismo siempre en relación con el Partido Comunista Francés.

El Genocidio Al inaugurar su régimen en abril de 1975 en Phnom Penh, el discurso del Partido Democrático de Camboya (DC), conocido como los Jemeres Rojos, hablaba del fin de dos mil años de historia y el comienzo de una nueva época (el Año Cero). Bajo esta perspectiva, absolutamente todo lo que pudiera representar pasado debía desaparecer: la moneda, el mercado, la educación, las maneras de vestirse, la religión, los libros, lo que viniese del extranjero, las formas tradicionales de gobierno, la familia, etc. fueron declaradas muestras del feudalismo La aniquilación sistemática de la oposición con sus familias y todos los que a los ojos del Estado eran declarados enemigos (entiéndase aquellos que fueran o parecieran intelectuales), hicieron que se instalaran prisiones de tortura en algunas de las antiguas escuelas, de las cuales la más célebre se encuentra en Nom Pen, denominada Tuol Sleng, la "colina de los árboles envenenados", hoy conocida como "museo del genocidio". Aquellos con estudios, sin callos en las manos o simplemente con gafas, eran considerados enemigos del gobierno y debían ser aniquilados.

Es difícil para los occidentales entender que los camboyanos convivan en paz ahora, antiguos jemeres rojos y víctimas de la dictadura. Quizás sea más comprensible si pensamos que muchos de los jemeres no tuvieron opción de serlo. A menudo, los jemeres rojos llegaban a los pueblos con una lista de nombres que anunciaban en voz alta y aquellos elegidos o se unían inmediatamente o eran asesinados por opositores al régimen. Así que muchos camboyanos comprenden y perdonan... tampoco les quedan muchas fuerzas para luchar.

Nos resulta incomprensible conocer tan poco de esta historia, que no se nos enseñe en el colegio peor lo cierto es que la comunidad internacional guardó silencio alrededor de esta situación; en medio de la Guerra Fría, a Estados Unidos le interesaba hostigar a Vietnam. Por otra parte, el régimen aisló completamente el país no permitiendo el ingreso de ningún organismo extranjero. Tímidas denuncias se hicieron de parte de países como Australia, India y Nueva Zelanda, pero Estados Unidos usó su poder de veto en las Naciones Unidas. Fue sólo con la invasión por parte de Vietnam en enero de 1979 y el derrocamiento del régimen de Pol Pot, que se empezó un lento y doloroso descubrir de la realidad que se estaba viviendo en Camboya. Las Naciones Unidas comenzaron desde 1993 a presionar al nuevo estado para realizar el juicio por crímenes de guerra a los altos dirigentes de los jemeres rojos, pero por una parte los anhelos de paz de muchos camboyanos, la negación sistemática de algunos intelectuales extranjeros neoconservadores, de la realidad del genocidio, el temor de muchos otros a denunciar, ha dado pocos resultados al respecto. Sin embargo, en junio de 2003, Hans Corell, jefe del Consejo jurídico de la Organización de las Naciones Unidas, firmó un convenio en Camboya con el gobierno que permite el establecimiento de un tribunal de genocidio. Dicho convenio fue el culmen de cinco años de negociaciones entre la ONU y el gobierno. La posibilidad de llevar a juicio a los responsables del genocidio camboyano se vio obstaculizada por varios factores:

La pervivencia, de una u otra forma, de los Jemeres Rojos hasta 1998. La muerte natural de su principal e histórico dirigente, Pol Pot, en 1998, sin ser llevado jamás ante un tribunal legítimo. Incluso después de abierto el proceso, moriría en 2006 Ta Mok, el sucesor legítimo de Pol Pot. La dificultad de llevar a cabo un juicio imparcial contra los líderes de la Kampuchea Democrática, dada la progresiva absorción de sus efectivos dentro de las estructuras del Estado y la rendición pactada de sus líderes. De los cuadros de los Jemeres Rojos, únicamente dos fueron detenidos:

Khaing Khek Iev: conocido como Duch y considerado responsable del centro de tortura de Tuol Sleng, por donde pasaron 20.000 víctimas del genocidio. Chhit Choeun: conocido como Ta Mok y último comandante de los Jemeres Rojos. Considerado responsable directo de la masacre de 30.000 personas en Angkor Chey, llevó a cabo lucrativas relaciones con hombres de negocios tailandeses hasta su arresto en 1999. Murió en julio de 2006, a las mismas puertas de la realización del Tribunal Internacional para el Juicio a los Jemeres Rojos.

De los cuadros supervivientes que negociaron su rendición, tanto la ONU como los organismos de Derechos humanos señalan como máximos responsables a: Ieng Sary: ministro de exteriores entre 1976 y 1978 y posteriormente comandante responsable de una región rica en madera y gemas. Amnistiado por el rey Norodom Sihanouk. Nuon Chea: conocido como Camarada Nª2, considerado lugarteniente de Pol Pot. Khieu Samphan: Jefe de Estado entre 1976 y 1979 y posteriormente jefe del gobierno rebelde, que en 1985 sucedió a su cuñado Pol Pot al frente del Jemer Rojo.