Llegada a Merzouga

Marruecos • 3 de septiembre de 2014

Después del desayuno hemos cogido el coche para adentrarnos un poco en las gargantas del Todra, si bien parece que la carretera las atraviesa hasta el final (saliendo por las del Dadés)  no nos pusimos a comprobarlo porque nos pillaba en dirección contraria a nuestro destino de hoy y además, está desaconsejado en todas las guías porque al parecer la carretera empeora según se avanza.

De camino a Merzouga, hemos parado en el Museo de las Fuentes de Laila Minouna (en la carretera, antes de llegar a Tinejdad). Creado por iniciativa de Zaid, un caligrafista que cursó sus estudios en Heidelberg, ofrece una recopilación de las tradiciones bereberes, alrededor de un manantial que ha rehabilitado él mismo. Lo cierto es que ha conseguido crear un lugar muy agradable donde antes sólo había un vertedero que había conseguido destruir el manantial que había abastecido a la población de la zona durante años. Tiene numerosas piezas de colección, bastante singulares y una de las que más llama la atención es un reloj de agua (clepsidra) que se usaba entre los locales para saber cuándo cortar el riego de la acequia y pasárselo al compañero.

Agua

Continuamos en ruta hacia las dunas de Erg Chebbi, en realidad un poquito antes que es donde está nuestro hotel “Maison Merzouga”. Altamente recomendable. Regentado por la familia de Alí, antiguos nómadas que se asentaron en 1958 en el pueblo al ver dificultada su vida con el cierre de las fronteras con los países vecinos. Lo que empezó siendo una pequeña casa de huéspedes es ahora un hotel con 16 habitaciones con lujos como aire acondicionado y piscina (ambas cosas se agradecen mucho con estas temperaturas).

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Por la tarde hemos descansado, el calor no nos ha permitido hacer otra cosa.

Intentamos hacer una excursión a un lago cercano, pero lo único que conseguimos fue ser acosados por todos los jóvenes del pueblo que te intentan arrastrar hacia sus albergues o que contrates con ellos las excursiones en camello. Increíble, lo agobiantes que pueden llegar a ser, hasta te siguen en moto.

En otro orden de cosas, Claudio ha decidido probar el estilismo local y se ha cortado el pelo por 20 dinares. Mañana desierto.

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