Fez

Marruecos • 6 de septiembre de 2014

Tras un desayuno tradicional en la terraza del hotel, Ben nos dio unos mapas y nos preparó un tour por toda la ciudad.

Como comenzaba en la puerta azul y bajaba por Tala Kbira, que ya habíamos conocido ayer en nuestras idas y venidas, empezamos directamente desde el hotel hacia abajo. Primero fuimos a dar con los curtidores en su primera fase, meter las pieles despellejadas en agua con cal para que pierdan el pelo. Muy primitivo todo, cero industrialización.

Seguimos descendiendo a través de los zocos y aunque para nosotros ya era bastante tarde (sobre las 9), estaban todavía a medio montar y era más fácil moverse. La primera parada a la derecha fue el mercado de Henna, dificilmente ubicable dado que ahora es más un mercado de cerámica que otra cosa. Un poco más adelante, está el mausoleo de Mulai Idrisf II, fundador de Fez y sólo accesible para musulmanes.

Maristan Sidi Frej

Al final de la calle se encuentra uno con la Madraza Attarine, a la que no entramos porque íbamos directos a las curtidurías. La curtiduría Chouara es impresionante, la más grande del país. Resulta imposible no pagar por verla, idealmente desde una terraza en la que te dejen algo de menta o hierbabuena para superar el olor a aguas residuales. A las pieles se les quitan los pelos con agua y cal (se usan las residuales de la propia ciudad según Ben porque no contienen químicos), posteriormente se lavan y pasan a otros estanques con caca de paloma (que es lo que da peor olor) y por último se tiñen con colorantes naturales. Para el color amarillo, se usa azafrán y se hace a parte porque es mucho más caro.

Cuero

A la vuelta rodeamos la mezquita Qaraouyine, que también albergaba una de las mayores universidades del Isla. Su minarete es el más antiguo del mundo musulmán y por desgracia para los no musulmanes, no es posible visitarla. En teoría se puede curiosear un poco a través de ventanas pero al estar en obras no fue posible. Tampoco pudimos visitar la biblioteca Qaraouiyine, también en obras.

Por donde sí nos dimos un paseo fue por el barrio de los herreros, de los latoneros y caldereros y hasta fuimos a dar con el mercado de objetos robados (indicado en el mapa también).

De vuelta hacia la Puerta Azul o Bab Boujloud paramos en el Museo Nejjarine de las Artes y Oficios de la Madera. El museo erece la visita tantpo por los objetos expuestos como por el lugar en sí mismo.

Museo Nejjarine

Para comer, paramos en La Kasbah, nada más entrar por la Puerta Azul. El sitio correcto, con un buen menú turístico y unas brochetas bastante ricas.

Al salir visitamos la Madraza Bou Inania, la más grande y bonita de la ciudad: todo de madera de cedro y estuco; en la mezquita, columnas de mármol de Carrara. En el primer piso se encuentran las 56 habitaciones para los estudiantes, al parecer dignas de ver también y cómo no, en obras.

Justo en frente de la Madraza quedan los restos de algo muy curioso, 12 postes donde se colocaban los cuencos del reloj de agua. Para saber la hora uno podía orientarse por el sonido de los cuencos, o si se era estudiante en la Madraza, asomarse por la ventana y ver cómo de llenos estaban.

Por la tarde, Fez-El Jadida. Relativamente nueva, con construcciones francesas y el barrio judío. Aunque fue un paseo agradable, el lugar tampoco tiene nada especial. Se pueden ver las siete puertas del Palacio Real, un mercado más para ellos que para los turistas con ropas de mujeres y la mellah, barrio judío en el que hay mucha actividad comercial y pocos judíos. Aquí están la mayoría de joyeros de la ciudad.

Palacio real de Fez

De vuelta al hotel fuimos hasta el Borj Norte pero no entramos en el museo de armas, simplemente nos quedamos con las vistas sobre la medina.

Para cenar hemos ido a otro de los restaurante recomendados por el hotel. Primer sitio en el que no nos acosan para entrar, minipunto para ellos.