Borobudur, Prambanan

Indonesia • 19 de agosto de 2015

A las 5 (sí, las cinco de la mañana) nos recogió un señor en furgoneta para empezar nuestro tour. Tuvimos la suerte de que tres de los que venían con nosotros cancelaron el suyo, así que fuimos cómodos todo el viaje con Daniel, un americano de Los Angeles que vive en Seattle.

Llegamos a Borobudur tras una hora de trayecto. El conductor / guía, nos iba explicando durante el viaje por delante de qué íbamos pasando así que se hizo ameno. Entre otras cosas pasamos por un mercado chino increíblemente animado para ser las 5 de la mañana.

Ya en Borobudur contratamos un guía con el americano que nos fue contando la historia del templo. A diferencia de Ceci, yo no he estado en Angkor Wat y aquello me pareció impresionante (a Ceci también, pero Angkor Wat es mucho más grande). Los orígenes de Borobudur no están claros, sí que se sabe que es un templo budista. La verdad es que es un lugar que transmite paz.

Muy buena idea lo de ir pronto, evitamos así masificaciones y las horas de más calor.

Borobudur

Arquitectónicamente es una pirámide maciza, no tiene habitaciones dentro ni nada, organizada en niveles con paredes esculpidas. Cada nivel está más cerca de la perfección, que no existe, que el anterior, de modo que el nivel más bajo es el nivel del deseo y uno cuando va perdiendo el deseo y va necesitando cada vez menos puede ir subiendo de nivel. Esta es la tradición budista.

Como detalle constructivo, las piedras no tienen ninguna clase de pegamento que las una. Esto da a la estructura cierta holgura y mejor resistencia ante terremotos.

Lo único malo de este sitio es que salir es difícil. En vez de haber una salida recta y fácil, las flechas te van llevando por un montón de puestos de souvenirs, más de 10 minutos a buen paso de puestos de souvenirs. Se dice pronto.

La visita en total nos llevó dos horas. Y como nota curiosa, nos encontramos a los dos con los que compartimos taxi a Yogyakarta.

Continuamos camino hacia dos templos más, muy pequeños, Pawon y Mendut, que literamente se ven en cinco minutos. En el segundo sin embargo nos detuvimos más, ya que paseamos también por un monasterio budista que hay al lado.

Característica común de todos estos sitios es que los jardines están muy bien cuidados, son sitios dignos de ver.

Después de esto, nos llevaron a una fábrica tienda de productos de plata. La plata es una industria tradicional aquí. No compramos nada, pero nos dejaron hacer fotos de todo el proceso y nos lo contaron. Nos contaron por ejemplo que la plata pura es demasiado blanda y que lo que se usa en joyería es plata al 92,5%; el resto es cobre.

Para ver a los artesanos de plata “más auténtico”, lo ideal sería ir al barrio de Kota Gede en Yogyakarta, pero como toma de contacto, la mini visita ha estado bien.

Trabajando la plata

A mí me sorprendió que nos dejaran hacer fotos de todo el proceso, pero hemos ido viendo que a los indonesios no les importa salir en las fotos, es más, les gusta. Si se lo pides, posan y todo. Y a veces también te o piden ellos a ti, en Borobudur una chica me pidió hacerse una foto conmigo, foto que nos hizo su novio. Les gusta tener fotos con blancos.

Y por último, tras la fábrica de plata fuimos a Prambanan. Prambanan no es un templo sino un conjunto de templos bastante impresionante. El único problema es que está en ruinas por culpa de los terremotos (el último grande en 2006, creo). Dicho eso, se salva alguno de los templos del conjunto y son distintos porque no son templos budistas sino hinduístas. Lara Croft se sentiría como en casa. En ver Prambanan tardamos hora y media.

Claudio en Prambanán

Como estamos un poco locos, a la una ya estábamos de vuelta pero no en el hotel sino en la oficina de Great Tours porque se lo pedimos explícitamente al conductor. La idea era comer por allí, cosa que hicimos y luego cambiar nuestro tour de Bromo e Ijen para hacerlo aún más duro y ver el blue fire, cosa que también hicimos.

Después nos fuimos, andando, hasta un albergue / restaurante / agencia de viajes que se llama Via Via a más de 4 km de donde estábamos. Fuimos andando. Estábamos buscando una actividad para mañana y hemos contratado un tour en bicicleta por pueblos tradicionales, a ver qué tal se da.

Ya sin fuerzas, volvimos al hotel… en un becak.

Tuk tuk