Playa de Jimbaran, Pura Ulu Watu

Indonesia • 28 de agosto de 2015

Como el desayuno no estaba incluido en el hotel, he aprovechado para bajar a la playa de Balangan y tomarlo allí viendo a los surferos. La playa de Balangan tiene la base de roca, por lo que se forman unas olas de tubo muy chulas que hacen que la playa esté llena de surferos y pocos bañistas. El espectáculo matutino no ha estado nada mal.

Un surfista

Buscando ya algo más funcional, hemos ido a la playa de Jimbaran a pasar la mañana. Muchas menos olas que ayer en Seminyak o en Balangan, más apta para bañistas aunque hay que andarse con cuidado. Los dos de mar y ninguno había visto nunca olas hacia atrás. Hay tanta resaca, que se acaba formando una ola que va desde la orilla hacia dentro, que choca con la ola que viene, formando unos buenos remolinos.

La playa en sí está muy bien. Tiene unos 4km y está llena de resorts de lujo salvo una esquinita ocupada por chiringuitos de playa. Nosotros comimos en uno cualquiera… la comida sin más, pero las vistas insuperables.

Pasamos por el hotel para aprovechar un poco la piscina, cambiarnos y prepararnos para ir a UluWatu. Como la idea era tomarse una copa viendo el atardecer, hemos dejado el coche en el hotel y contratado a un taxista. Por unos 12 euros por cabeza, ha etado 5 horas con nosotros y nos ha hecho de guía. Nos ha llevado a Ulu Watu, nos ha dicho dónde hacernos las fotos, nos ha ido a buscar los tickets y nos ha colocado en la danza…

Ulu Watu

El templo de Ulu Watu (cabeza de roca) está, como su nombre indica, en lo alto de una roca. Un acantilado de 85 metros donde se forman unas olas bestiales (la famosa Ulu Watu). El templo en sí no tiene nada, pero el enclave es increíble y para los balineses tiene bastante importancia, muchos vienen de peregrinaje a hacer unos rituales purificadores de 3 días. Después de ver el templo, nos quedamos con los tropecientos mil guiris más a ver una danza Kecack. Un baile balinés religioso que escenificaba la historia hindú de Rama y Sita. Estuvo bastante bien, aunque estaba un poco adaptado para gustar al público, buscando la comedia. Aunque nos reímos con sus gracias, se nos hizo raro. No te imaginas a alguien en una procesión de semana santa haciendo el tonto para que los turistas se lo pasen mejor.

Para cenar pedimos al conductor que nos llevara a El Kabrón. El sitio es de un vasco y tiene un enclave buenísimo. En pleno acantilado, con una infiniti pool y un chill out muy relajante, ideal para puestas de sol. El sitio perfecto, la comida normalina nivel español, buena y cara nivel indonesio. Probablemente más recomendable para ver el atardecer que para ir a cenar. Aún así nos gustó ir, porque el sitio está estupendo.

Mañana nos vamos a las Gili. ¡Se acabó el tráfico infernal de Bali Sur!