Gili Air

Indonesia • 29 de agosto de 2015

Hoy nos han recogido los de la compañía de barco a las Gili a las 7:20 en el hotel (en realidad llegaron una hora tarde como buenos indonesios) y nos llevaron a PadangBai. Allí cogimos nuestro barco a las Gili. El trayecto es de 1:30 horas hasta Gili Tawangaran y otros 10 minutos hasta Gili Air, nuestro destino.

Hemos tenido suerte porque en Bali estaba empezando a llover pero a nosotros no nos ha caído ni una gota. El alojamiento está genial. Se llama Classico Italiano, es una pizzería regentada por una pareja italiana que tiene 4 bungalows muy bien puestos con lo imprescindible, pero bien. El baño está en la habitación aunque curiosamente es como una terracita, sin techo.

Después de asentarnos en el hotel y contratado el barco a Lombok para dentro de dos días, hemos cogido lo mínimo y directos a la playa. No es tan cómoda como puede parecer en un principio: mar tranquilo, arena blanca… aunque no hay olas hay que tener cuidado con la corriente que tira con fuerza, pero sobretodo mucho ciudado con los corales. De arena fina apenas hay un metro. El resto es una barrera coralina en toda regla donde te puedes dejar los pies… o la espinilla en el caso de Claudio. Recomendación: buen calzado.

Eso sí, aguas cristalinas y snorkel con un montón de pececillos nada más entrar. Para comer hemos ido al Wiwin Café, en los Banana Cottages: bueno, bonito y barato. Nada más que añadir.

El resto de la tarde hemos aprovechado para disfrutar del mar, la playa y la isla. Es muy tranquila y no da sensación de agobio porque al ser bastante grande, no tienes los pies del de al lado en la nariz. En total se tarda como 1:30h en dar una vuelta andando a la isla. No hay carreteras, son todo caminos de arena y el transporte más avanzado es un carromato tirado por caballos o la bici (con ruedas de camión de lo gordas que son). Todo muy rural, muy hippie-zen. Recuerda un poco a Ubud. La zona este está más animada con más restaurantes y la zona oeste es más tranquila, con hotelitos y un montón de cafés preparados para la puesta de sol.

Decorando con corales

Para cenar nos hemos quedado en el hotel. Aunque el precio ha sido mayor que otras comidas indonesias no nos podemos quejar, nos hemos tomado un par de pizzas y una de nutella (NUTELLA) de postre, que vaya gustazo.

Atardecer en las Gili