Gunung Rinjani: 17 horas

Indonesia • 2 de septiembre de 2015

A las 02:am nos trajeron el desayuno: unos banana pancakes y un té, con eso y un poco de dopaje Decathlon subimos a la cima del Rinjani. Josy nos había hecho levantarnos una hora antes de lo habitual porque ayer había visto nuestra velocidad y calculó que con la hora habitual no llegaríamos a la cima para ver el amanecer.

La subida es dura. Muy dura. Son 1200m por un terreno resbaladizo en el que das dos pasos hacia delante y uno hacia atrás. Aquí nos hubiesen venido bien unos palos. A la mitad de la subida, Josy nos dijo que si podíamos ir más rápido, adelantáramos a la polaca porque si no, no íbamos a ver el amanecer. Así que dejamos a Justina con Josy y nosotros aceleramos un poco.

Todavía no sé si son mejores las vistas o la sensación de alivio al llegar a la cima y pensar que no tienes que seguir subiendo por esa duna gigante.

Amanece el Rinjani
Rinjani conquistado

La bajada se nos hizo larga y una vez en el campamento nos volvieron a dar desayuno porque hasta la comida nos quedaba otra buena paliza. La bajada a la caldera no es nada fácil. Se hace por un camino de cabras, no especialmente apto para piernas cansadas, en el que un resbalón prácticamente te garantiza caerte por un barranco.

Como salimos muy tarde del campamento después de la cima (Justina llegó más de una hora más tarde de lo habitual), redistribuimos las paradas. Paramos a comer antes de llegar al lago y así descansamos las piernas. Después de comer nos llevaron a unas fuentes termales. Las hay a 47º, 90º y 100ºC o lo que es lo mismo, para turistas o para locales. Todos los turistas nos metimos en la de 47ºC y los guías en las casi hirviendo (según ellos, su piel de Sasak necesita temperaturas superiores).

¡Qué bien ha sentado este baño!

Después del baño todavía nos quedaba un buen tramo hasta el campamento, de nuevo a 2670m pero esta vez del otro lado de la caldera. Parte del ascenso lo tuvimos que hacer de noche, cosa que no nos entusiasmaba especialmente dado que el camino era peligroso (un tailandés se había matado no hace mucho en esa zona) y con bastantes zonas de trepar/escalar. Al llegar ya nos estaban esperando los porteadores con las tiendas montadas y la cena lista, seguimos alucinados con las velocidades que llevan estos señores.

Despierta la montaña