Évora

Portugal • 27 de marzo de 2016

Casi fin de viaje hoy. Salimos por la mañana de Faro y nos dio tiempo a llegar a comer a Évora pasando y medio parando en Beja y parando del todo en Alvito.

Alentejo

El viaje de Faro a Alvito atraviesa el Alentejo que, seamos honestos, es mucho más bonito que el Algarve. He visto en alguna parte, no recuerdo donde, al Alentejo descrito como rural chic. No diría chic, que seguro que algunas bodegas de vino que hay por aquí lo son, pero bonito sí que es. Están los campos verdes muy bonitos. En ese sentido Alvito es un pueblecito, sin más, que refleja cómo son los de por aquí: casas blancas, piedra y bien cuidados.

Alvito

Seguimos pues hacia Évora, ya en el alto Alentejo. Évora es patrimonio de la humanidad por ser una ciudad medieval muy bien conservada (supongo). Bajo mi punto de vista, a Évora, como a todo lo que hemos visto de Portugal, le falta animación. En cualquier caso sí que es medieval y sí que está bien conservada (o al menos reconstruida). Tiene su catedral, sus plazas, su muralla, sus parques y su acueducto. Lo que es Évora en sí se puede ver bien en un día (nosotros no somos de entrar en los museos). En caso de unas vacaciones más largas por aquí, lo suyo sería disfrutar del paisaje del Alentejo y caminar por aquí, o ir en bici, cosas al aire libre.

Évora

Lo que hicimos nosotros fue primero comer, porque llegamos a la hora de comer, y luego pasear. Entramos en la catedral y el claustro. Lo mejor es son las vistas desde la torre porque la catedral como tal no es gran cosa. Y luego paseamos, dando una vuelta larga. Sorprendente, como decía antes, la poca gente que había por la calle, aunque sí que es verdad que en el parque había niños y en las cafeterías gente, pero fuera de las calles comerciales literalmente no había nadie. Las tiendas de souvenirs y artesanía locales tienen buen nivel; dicho lo cual no compramos nada.

Évora desde la catedral

Como anécdota del día, en el hotel teníamos la habitación 105, pero la tarjeta de la habitación no abría. Fuimos a recepción a comunicar el problema y sólo pudieron abrir con la llave maestra. Así que nos fuimos a pasear por Évora sin llave de la habitación, dejando a los del hotel encargados de solucionar el problema. Cuando volvimos al hotel, nos dijeron que no habían podido entrar en la habitación, que habían entrado por la ventana rompiendo el cristal para poder acceder a nuestras cosas y cambiárnoslas a la habitación 118, que es desde don escribo esto. En la 105 ahora mismo la puerta está abierta y se pueden ver los cristales rotos por el suelo. Solución muy drástica, pero se han portado bien.

Mañana vuelta a casa. Tenemos cosas que hacer, así que será un viaje puro de A a B todo por autopista. Nada de turismo. Volveremos a escribir cuando sea verano.