Llegada a Little Sossus

Namibia y Botsuana • 14 de agosto de 2016

Hoy ha sido el primer día de viaje de verdad. Por la mañana hicimos la rutina típica del que abandona un hotel, que consiste en desayunar en él, volver a la habitación, hacer las maletas, pagar y marchar. Esta rutina se vio alterada por una llamade de teléfono de la dueña a la habitación diciéndonos que nuestro coche ya estaba allí; eran las nueve menos cuarto, es decir, quince minutos antes de lo previsto. Metimos nuestras cosas en el coche y nos llevó a la oficina de Bushlore para firmar los papeles y hacer la demostración, lo cual se tradujo en un retraso porque contábamos con haber salido de Windhoek pronto, para llegar más o menos a la hora de comer a Little Sossus, pero no.

En la oficina, nos enseñaron todo lo que debemos saber de nuestro coche y firmamos que lo habíamos entendido. La demostración fue muy exhaustiva, y el coche, un Toyota Landcruiser, está muy bien equipado. Lo primero que nos dijeron es que en carretera normal asfaltada, presiones de las ruedas en 2.5 bares, en carretera de tierra (que son la mayoría) 1.8 bares y sobre arena 1.2 bares. No es tan moderno el coche y para hacer esto de las presiones de las ruedas tenemos un compresor que se conecta a la batería (sería más cómodo que fuera al mechero, así no habría que abrir el capó).

Habiéndolo conducido ya durante un día, o el manómetro del compresor no está bien o el coche va demasiado cargado. Las he dejado a 1.8 y las ruedas de atrás tengo la sensación de que van muy bajas.

Respecto a la conducción en sí, es normal salvo por lo de que tiene el volante a la derecha porque en Namibia y países aledaños es por el lado que se conduce. Tiene cambio manual de cinco marchas y un par de modos 4x4, que en principio sólo usaremos en Moremi. Entre las cosas que espero no tener que usar tiene opción de bloquear el diferencial, por si nos quedamos atascados. Otras cosas que pretendemos no usar son los gatos (tenemos dos, uno normal y otro grande), unas maderas que tiene para meter debajo de las ruedas, cuerda para que nos remolquen, el compresor (que es un coñazo de usar), la pala y el hacha. Las dos jerrycans (unas maravillosas latas que empezó a utilizar el ejército alemán en una de las guerras mundiales) de 20 litros cada una que hemos llenado con gasoil sí pretendemos usarlas, pero sólo el día que tenemos que devolver el coche: en vez de ir a la gasolinera, usaremos las latas.

Lo de las latas quizá ha sido la aventurilla del día, porque es verdad que son muy buenas pero el cierre no es estanco, cosa que descubrimos por las malas cuando empezó a pingar gasoil, por supuesto con la ventanilla abierta. Paramos en una gasolinera y amablemente nos ayudaron a poner una bolsa de plástico en cada lata para hacer estanco el cierre.

Además de lo necesario para moverse, el coche también tiene equipamiento para estar quieto: una tienda de campaña que va sobre el techo y desde la que estoy escribiendo estas líneas que es increíblemente espaciosa y cómoda (estoy durmiendo sobre un colchón), dos botellas de camping gas, equipamiento de cocina (sartén, cacerolas, platos, vasos, cubiertos, ensaladera, un tupperware, etc.), una nevera, un par de sillas, una mesa y alguna cosa más que seguro que se me olvida. Más que el equipamiento en sí, que también, destacaría lo cómodo que es acceder a él porque está todo metido en cajas y esas cajas a su vez sobre un sistema de raíles que permiten sacar el maletero entero como si fuera un cajón y acceder a todo cómodamente. Hasta la nevera va sobre raíles.

Toda esta explicación que aquí he hecho en unas pocas líneas duró un par de horas, lo que nos retrasó mucho, junto a la aventura de las jerry cans.

Del viaje en sí, poco voy a contar hoy. Sólo las carreteras principales son de asfalto y el resto por las que hemos venido son de pista. Según la categoría la pista es peor, o eso parece, pero en cualquier caso se puede ir cómodamente a unos 70-80 por hora (el límite es 100). Comimos una ensalada a un lado de la carretera y luego seguimos hasta Little Sossus, a donde afortunadamente hemos llegado de día (anochece a las seis). Tenemos baño y fregadero propios, agua corriente y luz, además de un sitio para meter el coche y no estar totalmente a la intemperie; meter el coche a cubierto ha sido una buena decisión porque hace muchísimo viento.

Área de autoservicio

Hemos cenado un guiso de carne pimientos y cebolla hecho por nosotros con el camping gas que estaba muy bueno.

Mañana más y mejor, tenemos que mejorar la organización de las cosas dentro del coche para tardar menos en encontrar las cosas y montar y desmontar la tienda. Desmontar la tienda no nos debería llevar más de 10 minutos. Y mañana tenemos que llegar mucho antes aquí, para hacer las cosas con tranquilidad. A ver qué tal la duna 45.

Little Sossus campsite