Walvis Bay de color de rosa

Namibia y Botsuana • 16 de agosto de 2016
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Misma rutina de ayer para levantarnos, si acaso esta vez tardamos algo menos. El caso es que a las 7.10 ya estábamos en ruta hacia Swakopmund, donde hoy y mañana dormiremos. Llevamos la ruta dibujada en el mapa, lo cual permite ignorar el GPS del coche cuando dice cosas estúpidas, como por ejemplo que el mejor camino para ir desde donde estábamos (Little Sossus Campsite) a Swakopmund pasa por Windhoek; sólo son unos 300 km más de nada.

Sabíamos que queríamos parar en Walvis Bay a ver cómo era, pues estaba de camino. Lo que no sabíamos es que el paisaje de camino iba a ser tan impresionante. Fuimos hacia el norte, dejando a la izquierda el desierto de Namib y siempre por la zona de las montañas de Naukluft. Es un valle amplísimo rodeado por montañas y a veces dunas que, por culpa o gracias a la erosión tienen unas formas muy curiosas, destacando que por la parte de arriba son planas en vez de picudas.

Desierto

Paradas hicimos muchas, la más larga de ellas en Solitaire. Solitaire no tiene nada, es poco más que una gasolinera pero esa gasolinera está muy bien cuidada y, como novedad, aceptan pagar con tarjeta. Repostamos y compramos leña. Y Ceci hizo fotos del entorno, que tienen muy cuidado y decorado de manera curiosa con coches viejos dispuestos a modo de escultura. Agradable.

La ruta pasa por varios cañones que dejan buenas fotos y hacen la conducción agradable. Si andas con cuidado hasta puedes ver alguna zebra, porque es zona de migraciones (aunque no temporada). Pero después de pasados los cañones y girar a la izquierda hacia el oeste para tomar dirección a Walvis Bay dan lugar a una planicie larga, muy larga hasta que se llega a Walvis Bay, donde te vuelves a topar con dunas y más dunas.

Inabarcable

Paramos a comer en la famosa Dune 7, a siete kilómetros de Walvis Bay. Comimos la carne que nos quedaba (hoy y mañana vamos a usar menos el coche así que apagaremos la nevera para no descargar la batería) en una improvisada barbacoa y estaba muy buena. La calidad de la carne que hemos comprado hace que esté buena la hagas como la hagas. Para llegar cruzas por las vías del tren que comunica Swakopmund con Walvis Bay. Un problema que tienen muy frecuentemente es que se les llenan las vías de arena e impide el tránsito de la locomotora.

La duna 7 es enorme

Ya comidos, fuimos a Walvis Bay, donde pasamos la tarde hasta venir a Swakopmund. Walvis Bay es el puerto más importante de Namibia y, por tanto, ciudad relativamente próspera y rica. Es el último puerto que hay hasta Angola. Tiene salinas que producen cuarenta mil toneladas de sal al año, lo que es el 90% del suministro de sal del sur de África (sea eso lo que sea). Y tiene también flamencos, que a nosotros nos impactan mucho pero que simplemente son los pájaros que hay por aquí. Los flamencos y la sal son rosas. En realidad están los flamencos “mayores” que son blancos de pico rosa y los “menores” que son rosas de pico negro. Aquí se concentra la mayor migración de flamencos de África.

Flamencos

Urbanísticamete Walvis Bay tiene una disposición totalmente en cuadrícula y está civilizado pero no acaba de resultar acogedor de ninguna de las maneras. Lo único que es destacable es el paseo marítimo donde viven (supongo) los ricos. La primera línea de playa tiene unas casas en general muy bonitas.

Queríamos haber ido a ver focas, pero desistimos. Para verlas habría que haber hecho unos cuatro kilómetros en coche por arena, literalmente por la playa. Se supone que nuestro coche puede hacerlo. Eran ya las tres y media (a las seis se hace de noche), y no quería hacer el tonto. Sólo hicimos unos 10 metros (sí, metros, no kilómetros) por la arena hasta que el coche se quedó atascado en ella. Puse el modo 4x4 y saqué el coche de allí. Creo que habríamos llegado, pero con algún problema. Para ir por arena hay que bajar la presión de las ruedas y luego volver a subirla cuando acabas el tramo lo que implica tiempo. Y eso suponiendo que no nos quedáramos atascados del todo y que hubiera que sacar la pala y esas cosas. Si llega a ser por la mañana en vez de por la tarde, habría sido divertido jugar al 4x4.

Sal rosa

Así que nos dirigimos ya al hotel en Swakopmund. Un hotel que está muy bien, pero muy apartado del centro histórico/turístico de Swakopmund, que mañana veremos. Cenamos pantagruélicamente pescado, que ya está bien de carne, en un sitio que se llama Kücki’s, al que fuimos en coche. Recomendable. Como era de noche, no vimos nada de cómo es Swakopmund. El hotel en el que nos quedamos, el Atlantic Villa, está muy bien. Sólo le fallan dos cosas: que está en las afueras de Swakopmund y que ¡¡¡hace un frío que pela!!!

Tres flamencos. ¿O seis?