El día del ratón

Sierra Leona • 12 de julio de 2017

Hoy ha sido un día buenísimo. De los buenos de verdad. Tuvimos nuestra última mañana con las chicas, con muy buena respuesta y colaboración por su parte, como siempre. Al acabar nos despedimos de ellas con varias fotos grupales, selfie incluido. Esto último le encantó a Mr Jahlo, el profe hípster del compound, encargado de la “sala de computación”. Una de las chicas se ofreció a hacerme trenzas, pero al final no encontramos el momento.

¡Por fin tenemos Internet! Ha venido el señor con el corta-tarjetas de la Hermana Elisa y nos ha hecho el apaño… al menos a mí, porque los Huaweis de Laura, Alicia y Rocío no funcionan con Africell.

Antes de comer acompañamos a una de nuestras azafatas a hacer la compra, porque hoy nos hemos ofrecido a hacer cena y toca tortilla. Teníamos muchas ganas de conocerlo y no nos decepcionó. Similar a otros países subdesarrollados, el mercado es un cúmulo de puestos en los que casi hay que pasar de lado entre uno y otro, con un nivel de higiene limitado (pescado cubierto de moscas y sin ningún tipo de refrigeración) y olores… intensos. Los productos que venden son limitados y además se venden en cantidades mínimas: un puñado de pasta, un puñado de arroz… porque aquí viven al día y la compra se hace literalmente, para el día.

Nosotras compramos patatas, huevos, tomate (enano y algo pocho) aceite (un aceite de palma con una pinta de estar reutilizado terrible) y mazorcas de maíz, estas últimas en el maizal de la casa de la azafata.

Adamsé nos ha vuelto a preguntar si podemos ver si la cabra está preñada o no. Creemos que lo dice en serio a pesar de que es imposible de que la cabra haya tenido contacto con un macho porque está encerrada (the virgin goat). ´ Apenas tuvimos tiempo de freír una primera sartén de patatas y tuvimos que volver a las charlas de la tarde. Este grupo, era distinto a los días previos y nos pidieron que repitiéramos la charla de ayer. Cuál sería nuestra sorpresa cuando empezamos a explicar la infertilidad y la necesidad del uso de preservativo para prevenir enfermedades de transmisión sexual y nos dijeron que no sabían lo que era y que jamás habían visto uno.

Las mujeres presentes eran Timinis de pueblos periféricos que necesitaron una traducción completa de Mr Lamin. Nos sorprendieron positivamente porque a pesar de su bajo nivel, mostraron mucha atención y parecía que seguían adecuadamente las charlas.

Las consultas pudimos resolverlas sin mucha dificultad, aunque tuvimos que cambiar de traductor porque Augusta no habla Timini. Una de las mujeres, había venido a consultarnos por la eyaculación precoz de su marido… pensando que era un problema porque le habían hecho a ella una cesárea y eso probablemente fuese la causa. Increíble.

Conocimos también a María, la hija pequeña de Augusta. Es una niña preciosa de 10 meses, buenísima y con una historia preciosa. Resulta que la madre de María, era una mujer loca que rondaba el compound sin molestar a nadie. Una noche, Augusta oyó ruidos en su cocina y al asomarse se encontró a la mujer loca, pariendo. Ella misma asistió al parto y se quedó con la niña, dado que la madre desapareció. Un milagro de Dios, dice ella. Para criarla la ha ayudado la comunidad y para amamantarla, tres de sus hermanas.

Salimos corriendo de la consulta para ir al convento, que teníamos mucha tortilla por delante. Al final conseguimos hacer 5 tortillas y una ensalada de tomate y atún, que no quedaron nada mal.

Nuestros planes futuros han cambiado, finalmente nos quedamos hasta el viernes por aquí, así que mañana por la tarde estaremos con la Hermana Elisa y el viernes por la mañana estamos invitadas al nombramiento honorífico de Elisa como Chief de la comunidad.

Escribo esto desde el sofá, donde estamos las tres subidas. Nos ha entrado un ratón (ahora se llama Pikin) a la casa de voluntarios y Rocío lo ha encerrado en un cuarto… Seguiremos informando.