Chief coronation

Sierra Leona • 14 de julio de 2017

Para el día de hoy no teníamos programada ninguna charla. Aprovechamos entonces, para ir a la coronación como jefa local de la Hermana Elisa. Según hemos entendido, cuando la sociedad quiere reconocer la labor de alguien, lo coronan jefe. Este ha sido el caso de la Hermana Elisa, que tras 17 años en el país, 13 de directora del colegio, se ha granjeado el cariño de todos.

Para empezar se organizó una misa en el hall de la escuela Guadalupe, a la que asistieron unas 300 personas entre alumnas, profesorado, padres, exalumnos… Como buenas blancas hospedadas con las hermanas en el convento, nos cedieron sitio justo detrás de la hermana, para no perder detalle. Nos llamó la atención que a la hora de pasar el cestillo para pedir, en vez de cestillo eran dos cubos gigantes.

Una vez finalizada la misa empezó la parte civil. Nos enteramos después de que durante la ceremonia le dijeron los jefes a la hermana Elisa que por el oficio de la ceremonia civil y coronación como Chief (Marampa) tendría que pagar un millón de leones (muy listos ellos avisando cuando ya era demasiado tarde para recular).

Para esta ceremonia nos cambiaron de sitio. A ambos lados del escenario colocaron mesas. A un lado, los jefes; al otro, las hermanas y nosotras.

Comenzaron con discursos de todas las personalidades locales y regionales, el mejor el de la futura directora de la escuela secundaria de Guadalupe, que realmente contó historias de Elisa: cómo buscó becas para las niñas que no se podían pagar la escuela, cómo se peleó con Ministros y jefes a la hora de decidir las leyes de educación del país, cómo en época del ébola fue de puerta a puerta para llevar comida a aquellos que no podían salir de sus casas porque estaban precintadas…

Después una de las alumnas hizo un discurso sobre la vida de Elisa. Nació en 1959 en México en el seno de una buena familia que le pagó el colegio y la universidad. Desde los 6 años se interesó por las monjas, con las que tenía contacto porque su madre antes de casarse se había planteado ser misionera en África. Ya en la universidad decidió unirse a las clarisas y dejar su carrera de contabilidad, cambiándola por teología. Fue enviada a Irlanda (donde acabó sus estudios de contabilidad) para aprender inglés como preparación para su viaje a África y desde 1990 lleva en Sierra Leona, donde ha vivido la guerra civil, el ébola y las consecuencias de los mismos. Activista de derechos humanos, su labor se ha basado en la escuela secundaria de Guadalupe, convirtiéndola en uno de los centros educativos de referencia del país.

La sacaron de la sala y la coronaron de forma secreta en una sala, trayéndola ya vestida con traje local y una escoba (que es lo que dan a las mujeres, a los hombres les dan un bastón) a su puesto presidencial para vivir los festejos.

Posteriormente, las niñas haciendo teatrillo se imitaron vivencias de la Hermana en la escuela. Prohibió los castigos corporales, echar a las niñas de clase y fue dura con los profesores que llegaban tarde, no ajustaban bien sus programas a los requeridos por el estado o no preparaban bien los exámenes de las niñas. También fue dura con ellas, sus ángeles, controlando siempre las clases, los pasillos y todos los entresijos de la escuela. Dura y protectora al mismo tiempo, la pintaron como a una madre.

Al terminar esta actuación, cantaron una canción que acabó entre lloros de las niñas (y míos y de Rocío en espejo), en la que decían que hasta ahora, siempre habían sido menospreciadas por ser mujeres y que su paso por esta escuela les había mostrado que podían ser mujeres orgullosas, con poder, dueñas de sí mismas y que esperaban poder seguir siéndolo en su ausencia. Se puede hacer uno a la idea de lo difícil que es eso de digerir para alguien que siempre lo ha dado por supuesto.

Siguieron los cánticos, bailes regionales de las niñas y, finalmente, los regalos. La lista de presentes fue enorme: la asociación de padres, exalumnas becadas, no becadas, Amnistía Internacional le entregó un diploma por su labor por los derechos humanos, todo tipo de personalidades se acercaron para homenajearla. Hasta la ministra de asuntos exteriores (primera ministra mujer) acudió a decir unas palabras sobre su vieja amiga (es exalumna de Guadalupe). Fue realmente impresionante todo el despliegue.

Para terminar, le tocó a Elisa dar un discurso. Le costó contener las lágrimas (especialmente tras el discurso de la ministra) pero se las apañó para mantenerse serena mientras decía que todo lo que ella había hecho era por la congregación, no como persona individual; que esas niñas eran el futuro de Sierra Leona y que si les había exigido cosas, si había sido dura, es porque estaba labrando a las mujeres de Sierra Leona y del mundo; que su objetivo no era hacer buenas mujeres locales, sino hacerlas capaces de competir a nivel internacional y eso sólo lo conseguirían hablando bien inglés y que sí, estaba muy orgullosa de sus ángeles y que no dudaba ni por un instante que sus futuros serán prometedores.

Acabado el espectáculo nos volvimos a casa para comer con la ministra (esos son nuestros contactos en Sierra Leona). Acompañamos a Mariluz al mercado para hacer recados y en cuanto la devolvimos a casa, aprovechamos para ir nosotras al mercado a comprar telas estampadas. Tuvimos que hacer dos viajes con todo lo que compramos.

Al regresar nos vinieron a buscar las hermanas, que nos han regalado unas fundas para los portátiles y unos estuches como muestra de agradecimiento por nuestro trabajo con los seminarios. Ay estas monjas, son adorables y la labor que hacen aquí es excepcional.

Para cenar nos hemos reunido con los voluntarios de Mile 91, unos salesianos que vienen a dar clases de sexualidad y nosotras (que ya somos parte del convento). Las tartas que hicimos ayer fueron un éxito.

Mañana nos vamos de excursión a Bureh a la playa. Seguiremos informando.