Día y medio en Bogotá

Colombia • 21 de agosto de 2017

Ayer por la tarde llegamos a Bogotá procedentes de Barranquilla. Fue un error tener el vuelo desde Barranquilla, habría sido mejor desde Santa Marta. El aeropuerto de Barranquilla y, sobre todo, las inexistentes indicaciones para llegar a él son impropias de un país que se quiera considerar del primer mundo. Además de que Santa Marta está mucho más cerca de Tairona.

Ya en Bogotá, la primera impresión con el aeropuerto fue buena. Y después en el taxi hasta nuestro hotel, que también está en la zona buena de Bogotá, frente al parque del Virrey, la impresión también fue buena. Subimos a la habitación, nos cambiamos y fuimos a cenar.

Nos cambiamos porque en Bogotá hace frío. Si Medellín es la ciudad de la eterna primavera, esta podría ser la del eterno otoño. Está a unos 2600 metros sobre el nivel del mar y la temperatura no sube de 18 grados. El paseo desde el hotel hasta la Central Cevichería fue agradable. Y la cena estupenda, recomendamos tanto el sitio, como el tiradito (mejor que los ceviches para mi gusto). No dio más de sí la tarde.

Hoy nos hemos dedicado a ver Bogotá, si es que una ciudad de más de 8 millones de habitantes se puede ver en un día. Como es lunes y el museo del Oro está cerrado, intentaremos verlo mañana. En su lugar hicimos el free walking tour, que empieza precisamente en frente del museo del oro. A mí de la plaza en la que está el museo del oro me llamó la atención la Torre Avianca, considerado el primer rascacielos de Suramérica, inaugurada en los años 60. Tiene en su interior un museo de Esmeraldas, en la planta 23.

El tour discurre por el barrio de la Candelaria, que es el centro histórico de Bogotá y va recorriendo sus plazas y contando algo de la historia de Bogotá. Arquitectónicamente, lo que más me gustó del tour fue la parte de los museos, hay un museo de Botero, la casa de la Moneda y otros, que son buenos museos pero no solo eso sino que son edificios muy agradables y bonitos.

De la historia de Bogotá nos contaron varias cosas, aunque habría que verificarlas. La primera, que Bogotá está donde está y es la capital de Colombia porque es difícil llegar y los ejércitos españoles ya llegaban muy mermados. A los españoles les (nos) interesaba por la leyenda de El Dorado, que no era tal, sino que tenía base real. En una laguna cercana, los habitantes primigenios de la zona hacían una ceremonia en la que alimentaban a la Pacha Mama con oro y esmeraldas. A día de hoy, por lo visto, siguen en el fondo de la laguna.

La segunda cosa que nos contaron fue sobre el proyecto de la Gran Colombia de Bolívar y como, paulatinamente, Colombia ha ido perdiendo territorio desde que se independizó de España en 1819.

La tercera, desconocida para mí, fue sobre el Bogotazo, una revuelta popular surgida tras la muerte por asesinado del candidato a la presidencia de Colombia Jorge Gaitán, en 1948. A raíz de esa protesta se quemaron muchos edificios y conformaron la ciudad.

Y la última, que fue una grata sorpresa que no evitara, fue sobre Pablo Escobar. También se cuenta en Narcos. Estábamos casi al final del tour, en la plaza Bolívar, y nos contó la historia del Palacio de Justicia, que fue atacado en 1985 por el M-19, un grupo guerrillero colombiano. Como el mundo es como es, el alcalde anterior de Bogotá militó en el M-19, no sólo en España pasan estas cosas.

Vimos más cosas en el tour que estoy pasando por alto, pero decir como resumen que el centro histórico de Bogotá es agradable y digno de ver.

Acabado el tour, fuimos a comer a una hamburguesería y después fuimos al cerro de Montserrate, al que se sube en funicular, teleférico o escaleras. Nosotros subimos y bajamos en funicular. Está a 3200 metros de altura, así que la subida es considerable. Está limpio, bien cuidado y, sobre todo, las vistas sobre Bogotá son muy buenas.

Bogotá

Para cenar y acabar el día hemos ido a los dos centros comerciales más lujosos de Bogotá, el Andino y el Retiro, que están en la mejor zona coemrcial de Bogotá (sirva de prueab que hay un Zara). Y cenamos muy bien en cuanto a calidad de la comida y no tan bien en cuanto a calidad del servicio en Andrés DC.

Mañana por la tarde volvemos a España, pero queremos aprovechar la mañana. Si no llueve, de 9 a 10 iremos al museo del Oro y desde las 10 haremos el grafiti tour. Y si llueve, veremos en qué se queda lo del graffiti tour.

Un grafiti alegre